BeTa-3. Maicao: Testigos


BeTa-3. Maicao: Testigos

maicao frontera 10 bw VA
Maicao hacia Frontera Colombia / Venezuela  -  Foto Lalo King – Gino Lofredo  (2008)

Usted Mister no me conoce pero pregunte a cualquiera en La Guajira quién es Wisky y fíjese como se les destiñe la jeta. Vengo a decirle que Usted ya está muerto, que no se preocupe, no necesita cuidarse. Délo por hecho. Y esto pasa porque Usted quiere que pase. No hay otra. Mister nadie puede ser tan bruto. El por qué quiere morir es cosa suya. ¿Pero por qué se viene a morir a La Guajira? Como están las cosas, lo suyo se lo arreglan en cualquier parte.

Loco no parece. Y no puede ser tan lento como para hacer lo que está haciendo sin darse cuenta. ¿A qué viene esta vuelta? Tres mil kilómetros haciéndose ver, haciéndose recordar, porque con la pinta que se manda nadie se olvida por dónde anduvo y haciendo qué. ¿Para quién trabaja Mister Reta? Los que debieran saber no se ponen de acuerdo. Pero no se creen lo del motociclista senil. No hay pendejos tan pendejos. Usted está acá por algo y Usted me lo va a contar sin que yo le toque un pelo de la barba buena gente con que se tapa la cara. Mire bien, mire bien carajo.

Usted acaba de terminar el arreglo de su motico. Isidro le consiguió el tubo veintiuno y la llanta delantera. Quedaron en encontrarse para almorzar y seguir camino. Sócrates el mecánico le ajustó lo que le sonaba suelto cerca del pedal de freno cuando en alta. Le puso a punto la moto. Usted está contento. La hizo lavar en lo del Turco Miguel y conoció al Coronel Amador. Correcto el Coronel, un caballero. Tanto así que hablaron hasta que se acabó el agua y querían cerrar el lavadero. El Coronel le recomendó sitios para visitar, dónde hospedarse acá y allá, le regaló su propia Guía rutera de Colombia. La suya personal de él. Eso sólo lo hace alguien como el Coronel Amador. Un caballero y un patriota. Lástima que es demasiado confiado y se la tienen prometida pero no pagada.

Es sábado, pega el calor, falta poco para las once y Usted, su moto y yo estamos conversando tranquilos sentados a la sombra de un palo viejo en esta esquina del barrio Santander del lado bueno de Maicao. Las casitas no son mansiones pero para vivir por acá hay que tener algún billete.

En la casa de enfrente están de fiesta. ¿Escucha? Salsa maracucha y alguien tiene un acordeón. Están chupando en la sala. ¿Alcanza a verlos por la ventana? Todos tienen algo de Wayuu. Escuche el cantado al hablar. Son indios y están contentos. Tienen visita del otro lado, de Venezuela. Alguien que se salvó de lo de Portete. Los apellidos a Usted no le dicen nada pero acá son conocidos: Barros, Valdesblánquez, Palmar, Epinayu, Mendiola. Fíjese ahí pasa la camioneta de la policía, la autoridad en Maicao. Vea cómo miran la casa y siguen como si nada.

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Autopasia cosido Comb color bw

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El calor húmedo se pone pesado. Wisky mira el reloj con frecuencia como si fuera referí y estuviera por comenzar el partido. En la casa hay un hijo del Chema Bala dice Wisky.

A usted que le gustan las motos mire esas dos Suzuki que vienen para acá por la Carrera 17. Están muy arropados para ser de Maicao. Placa limpia en moto sucia. Parquean frente a la casa como si fueran invitados. No se quitan el casco. Mochilas de pecho. Audífono. Gente seria parece. Dejan las motos en marcha. Entran sin timbrar como si conocieran la casa. Ahora escuche bien Mister. Los disparos en ráfaga suenan apagados pero contundentes. Luego resuenan tres tiros, como de escopeta.

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MACA TES CHANCHOS
Los Cuatro Chanchitos de Maicao – WebPix – Gino Lofredo (2009)

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El Reta se agacha detrás de la Africana. Wisky sigue de pie atento a los detalles. Wisky cuenta los segundos en el cronómetro. Los dos encasquetados salen, montan las motos y arrancan sin prisa excesiva. Al llegar a la siguiente transversal se separan y desaparecen por calles laterales. ¿Cuánto cree que duró la visita? Para el Reta un cuarto de hora. No llegó al minuto cincuenta y cuatro segundos.

Wisky lo toma del brazo y le hace cruzar la calle como si fuera un niño. Entran al matadero. Notable lo que puede hacer un plomazo 9mm al explotar en un cuerpo. Los que no están deshechos del todo dan alaridos.

Los perdigones están salpicados en el cielo raso. El que disparó la escopeta está atravesado en el suelo de la cocina donde pita una olla a presión. Hay un hombre de rodillas junto al sillón de la sala. Se sostiene las tripas con una mano y putea a la madre que parió el mundo. Una mujer se tambalea hacia la salida y se agarra del cuello del Reta que no puede sostenerla y la deja caer. Vámonos, dice Wisky.

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Envidia Tristeza biombo

Cuentas Turbias Amistades Cortas – Uribia, La Guajira – Foto Gino Lofredo (Junio 2009)

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Camioneta Maicao a Venez

Pensando en el Otro Lado – Foto Gino Lofredo (2009)

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Pimpineros Lofredo Uribia VA

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La Gota Fría
Rafael Escalona

Me lleva él o me lo llevo yo
pa´que se acabe la vaina

Me lleva él o me lo llevo yo
pa´que se acabe la vaina

Moralito, Moralito se creía que él a mí,
que él a mí me iba a ganar
y cuando me oyó tocar
le cayo la gota fría

y al cabo é la compartía
el tiro le salió mal
y cuando me oyó tocar
le cayo la gota fría… la gota fria

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seis-fuelles

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Rafael Escalona

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Murió uno de los grandes de la música colombiana

Redacción Tribuna Latina. Rafael Escalona, uno de los compositores musicales de mayor reconocimiento en Colombia, murió ayer en Bogotá después de varios días de hospitalización. Escalona, amigo desde la juventud del nobel de Literatura Gabriel García Márquez, deja uno de los lutos más sentidos en la música vallenata.

Cuando Escalona irrumpió con sus composiciones, el vallenato era un género musical de analfabetos y campesinos. “Por eso me crecieron tanto las orejas, porque por estar oyendo acordeoneros, mi mamá (Margarita Martínez) me tiraba de las orejas y me decía que eso era para los plebeyos”, recordaba el compositor.

Las letras de sus canciones, más que lamentos lastimeros, eran crónicas de lo que ocurría en su entorno. Canciones como El testamento, El bachiller, La vieja Sara y El hambre del liceo, entre otras, no sólo pusieron a bailar al país entero en la década de los cincuenta, sino que atrajo la admiración incondicional de quien fuera después uno de sus mejores amigos: Gabo, y con quien protagonizaría infinidad de anécdotas.


Hace algunos años, el escritor de Aracataca escribió, en una dedicatoria de un libro para Escalona: “Al hombre que más admiro en el mundo”. Al músico no le agradó, pues en el lenguaje macondiano aquello no representaba más que una ‘mamadera de gallo’, sin embargo el nobel le respondió que no, que la dedicatoria era sincera, pues él a quien más admiraba es “a quienes son capaces de hacer bien las cosas que yo no sé hacer, como componer vallenatos”.

Gabo confesaría en alguno de sus textos que sabía de memoria las letras de Escalona, sobre todo El hambre del liceo, por sentirla tan suya en su época de estudiante (lea al final del artículo).

Escalona es uno de los personajes ficcionados en la novela Cien años de Soledad. De hecho, además del propio García Márquez, el músico era el último de los personajes que seguía con vida.

Otra de sus amistades más cercanas fue la que mantuvo durante casi medio siglo con el ex presidente de Alfonso López Michelsen, con quien fundó en 1967, en compañía de Consuelo Araujonoguera, el Festival de la Leyenda Vallenata, adonde acuden, año tras año a finales de abril, los mejores acordeoneros de toda la región.

Para resaltar la importancia del maestro Escalona, el ex presidente López escribió: “Nadie puede convertirse en poeta si no nace con ángel. El de Escalona es grandote (…), porque siendo un hombre letrado consigue ser un creador de folclor que alcanza una popularidad de dimensiones increíbles. Es uno de los más extraordinarios fenómenos colombianos entre mis contemporáneos”.

La vida de Rafael Escalona, atiborrada de aventuras y bohemia, fue llevada a la pantalla chica en una serie musical de varios capítulos protagonizada por Carlos Vives. Titulada simplemente ‘Escalona’, el éxito de la serie marcó un antes y un después en la producción de la televisión colombiana.

Últimas dos estrofas de El hambre del liceo:

Y ahora reconozco que esto castigo de Dios
Por lo pretencioso que allá en mi casa era yo
Me ponían de todo y a mí nada me gustaba
Y ahora me conformo con esta comida mala.

Cuando algún amigo me dice: voy para el Valle
Yo escribo a mi casa y ná más pongo en el papel:
Que me manden de comer, que a mí me está
Matando el hambre y con la letra bien grande
Escribo abajo Rafael

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~ por lofredo en Mayo 29, 2009.

2 comentarios to “BeTa-3. Maicao: Testigos”

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