BeTa 9. Mecánica Sócrates y Juventus Spa

Africana en Quirófano 2Africana en Quirófano: Erguida, Alerta y sin Anestesia – Foto Combo Rocco/Lofredo

Quedaban dos horas antes de que empezara a aclarar cuando Isidro y Rosquillo cargaron a Don Aparicio Retaguardia abrazado a su bastón, de la hamaca a la camioneta. Mientras, Ingrid recogía trastos menores y revisaba que nada quedara olvidado bajo la enramada.

Después de las escenas de Portete que casi no recordaría, se había dormido bajo el chinchorro sin quitarse las ropas encascaradas de polvo y grasa de ruta. Lo acomodaron en el cajón cerca de la Africana, en un nido de cobijas, alforjas y morrales. El Reta no se percató siquiera cuando retomaron las trochas y se alejaron de la bahía. Estaba abandonado en la resaca de una borrachera que ni las dos cervezas heladas ni nada que hubiera consumido podía explicar.
Despierta desorientado cuando se detienen frente a una casa rodeada de chatarra sobre tierra compactada con óxidos y aceite quemado. Un par de muchachos se acercan a mirar la Africana sin animarse a tocar. “Mecánica Sócrates”.

Polvo de los Ancestros

Polvo Guajiro Carburador de Africana - Laboratorio Motomecánico Ricardo Rocco (2009)

El Maestro propietario asomó sorbiendo café fuerte de un tazón abollado y caliente. Dos tablones. Bájenla. Un muchacho menor y un niño se colaban entre las piernas. Hagan cupo atrás. Isidro y Rosquillo se allanaban a lo que dijera Sócrates. El Reta en silencio amagó con ayudar con la bajada. Usted tranquilo joven. Eso lo despertó. No le habían dicho joven desde mediados del siglo anterior. Uno de los muchachos dejó oir lo que pudo haber sido un resoplo de burla, pero que no llegó a suspiro y ni siquiera cuajó en sonrisa. El tazón de café caliente lo miró sin moverse y el asistente no volvió a respirar hasta que a media mañana el Maestro Sócrates encontraba el punto preciso de ajuste del perno pasador del eje delantero y alguien encendía el compresor. Sócrates dijo medidor veinticuatro veintiseis. Uno de los muchachos le acercó al Maestro más café y se hizo a un lado. El más pequeño al que Sócrates llamaba hijo pero que podría ser su bisnieto levantó un vaso grande con agua clara en su mano derecha hacia el rostro del Reta. Bajo el brazo izquierdo sostenía un botellón plástico de litro con la mitad del contenido en hielo sólido flotando sobre el resto del líquido.

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La Africana trae de fábrica un protector de cárter de aluminio ajustado al chasis y al bloque con seis pernos con arandela cortada y contratuerca fija. Con el desgaste suele crearse un espacio, que en este caso, a las cuatro mil quinientas vueltas, produjo una vibración que hacía pensar en algo más grave suelto en la máquina. Ajustar esos seis pernos y agregarles a dos de ellos una segunda arandela de caucho, recortada de un trozo de llanta lisa requiere una hora de paciente cirugía por parte de dos asistentes y del más pequeño, que por el tamaño de sus manos podía llegar con la punta de los dedos donde los demás no podían ver ni acercarse. La vibración se va.

Sócrates pregunta cómo lo trata la gasolina guajira. No parece dar problemas, pero cuando el Maestro saca el filtro, la arenilla acumulada es evidente. Le mide la aspereza con la yema de los dedos, enjuaga el filtro y sopletea los respiraderos del carburador. Ajusta cada pase de combustible a la nueva situación y vuelve a encender el motor. Mejora evidente. Reduce el flujo en baja hasta estabilizarlo en mil vueltas.

Sócrates dice tela fina. El asistente mayor trae unas tijeras recién afiladas y lo que parece la membrana para cernir lentamente esencia de café. Con alambre blando de dos líneas Sócrates arma un embudo filtrante que calza en el tanque para asegurarse de que no interfiriera con la inserción de la manguera. Se guarda el filtro en la cartera junto a los duplicados de documentos y la llave de reserva.

El asistente trae un balde con agua y dos trapos. Agrega un chorro de una botella que huele a kerosén y metódicamente hurga en cada rincón de la Africana y la limpia y seca con tanta tierna insistencia que casi pone celoso al Retaguardia. Llegan otros clientes con sus motos. Una Yamaha 175 que arranca quemando aceite. Una Suzuki SB200 Azul Travolta con treinta años de servicio. Africana saluda como joven samurai con reverencia debida a sabio maestro. Admiración. Sócrates: servicios rendidos. Material preciso. Belleza inteligente. Amén.

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“Tu Mujer Nos Engaña” – foto Daniel Lofredo (2009)

Se bebe más agua helada. Alguien sube el volumen de la radio. Son las diez de la mañana cuando el Reta nota que el sol pega con fuerza en el techo de zinc sobre la parte del taller de las motos con poca esperanza o sin remedio. Ni las perfecciones son inmortales. Sin brisa, el aire caliente gira sin apuro entre el enjambre de cables que parecen alimentar todo el vecindario desde el transformador que Sócrates ha instalado con discreción en el galpón gallinero a un costado del taller.

El Reta observa los escasos rasgos de vejez en el rostro de Sócrates. Un instante, de cierto ángulo, el Maestro mecánico parece un anciano centenario y al siguiente, con la luz de lado, alguien que no pasa los cuarenta. Es un tema que preocupa al Aparicio Retaguardia: la vejez, la piel que se afloja y cuelga, los achaques, dolores agazapados. No puede quedarse sin preguntar sobre los rumores de que en La Guajira hay una inusual proporción de longevos, especialmente en Uribia y Maicao. En todo caso las reparaciones han terminado. Los muchachos limpian la Africana con caricias firmes, con cariño sensual. La Africana se deja porque son niños. Muchos en su segundo siglo puede ser porque con tanto carajito acostado a la fuerza con plomo, machete o garrote, los que se salvan duran más para compensar. Eso podría ser pero debe haber razón mejor.

Maestro Sócrates: No quiero ser indiscreto pero dígame con sinceridad:  ¿Cuántos años tiene Usted?  Tiene un siglo de experiencia pero se le mira fresco como en su apogeo.

Así dicen las Doñas. Dicen que me veo muchacho.  Me preguntan si el resto está tan fresco como lo que se me ve trabajando. No tenga pena Don Reta. La indiscreción estaría en la respuesta y no en la pregunta. Para que vea que no le miento: mire bien mi Cédula y la Partida de Nacimiento. Cuidado que se deshacen en el aire. Vea que no le miento.

Documentos con el plástico percudido por el manoseo, las grasas del taller y los años. Renovada en el 2000. Ibaguán Pardo Muñoz, Sócrates Arquímedes. Fecha de Nacimiento… El Reta lee una vez y lo repite acomodándose los lentes. Fecha de Nacimiento 3 de Enero, 1908. El cero podría ser un seis y sería más razonable, pero no lo es, es un cero. Y Sócrates tiene casi cien años en el Taxímetro de la mecánica. Cuarenta más de los que dicen que tiene el Reta. Dicen, claro. Nombres de padre y madre y sus fechas de nacimiento. La Madre Guajira y el padre de España podrían haber conocido al Libertador si sus caminos se hubieran cruzado y como esos caminos fueron tantos y tan bien recorridos…

Sí lo conocieron, dice el Maestro. Andaban por la costa más allá de Maracaibo. En esos tiempos ayudaron con modestia a los llaneros. Hubo un encuentro entre Páez y el Libertador a la sombra detrás de la casa. Sentados alrededor del mesón del carneado. Parte de la tropa hizo noche en la Ranchería. Eso cuentan los abuelos. Tanto se cuenta de noche en la Guajira…

¿Disfruta usted aún la alegría de que vivan aún sus padres, sus abuelos? Sí viven Don Reta.  Ahora están en Zulia visitando tataranietos si no se los presentaba y conversaban. ¿A Usted le debe gustar la estudiar la Historia no? Hay que practicar con la memoria y repasar los datos todos los días un rato. Entonces cuando vienen los profesores uno sí los puede convencer. Y si no los convence por lo menos los deja con la duda y cuando vuelven cuentan y terminan convencidos. Recapacitan y mandan otros  Acá todos vivimos largo. Eso está documentado y es algo que se sabe.

El Maestro lo mira con picardía. En la sonrisa mínima que la muchachada de la mecánica detecta y amplifica con generosidad. Todos escuchan el principio de la conversación hasta que una mirada del Maestro Sócrates los ensordece y ellos vuelven a la limpieza de la Africana.

No es tanto que por la edad seamos más sabios o más prudentes. Un poco sí pero no tanto.  Es bueno para el turismo sano. Eso sí.  Hay más trabajo a la gente. La comida es sana. Trabajo que requiere pensar, crear, elaborar, ordenar. Es bueno para os jóvenes. Así tienen y quieren estudiar más el pasado para estar a la altura de lo que quieran saber los incansables incrédulos. Mantiene el espíritu alerta. Conservamos mejor las tradiciones.

Ofrecemos agua embotellada. Agua Bendita de la Juventud. Es Bendita pero no por el cura pero no por el cura. Un Hermano de la Gran Logia se encarga de las Bendiciones. Wayuu, Navegante, y Sabio el Venerable. Él bendice las hierbas y el agua. Tenemos unos muchachos que fabrican los relojes de arena ajustables. Artesanales por supuesto. Pero bastante precisos para revertir el tiempo. La arenilla fluye contra gravitas.  El tiempo pasa más calmo. Baja el estrés. El cuerpo se mantiene mejor. Con días de 48 horas hay tiempo para las motox, el detox, el botox. ¿No cree?

El Reta asiente con expresión de serio asombro y sin saber qué decir. No tiene objeción. Las apariencias y los documentos están allí. La Partida de Nacimiento incluso escrita en la letra cursiva de moda en el diecinueve. ¿Porqué no?  El Reta sabe que la gente lo ve como es: colorado y con la barba blanca en revoltijo y dice que es un caramelo de ingenuidad. Que se cree cualquier cosa. Un tonto senil que cree que la gente es buena y que si se sabe escuchar al final nunca miente. Sólo dice lo que quisiera que sea cierto y eso es suficiente si le da buen resultado. Así piensa el Reta y eso le ahorra discusiones. Y la gente al verlo crédulo y vulnerable termina contándole siempre más verdad que firuletes.

Le explico como son las cosas Don Reta. Yo sé que Usted comprenderá porque en su vida ha sido un hombre trabajador y sabe lo que es tener que poner comida en una mesa con un rebaño de críos y mujeres hambrientos de una y otras cosas.

Vea;  lo primero que hay que entender es que para extender la Juventud primero hay que envejecer. El proceso que prolonga la vida no lo hace más joven.

El Reta no comprende y le sale a flor de piel su lado lento con la sonrisa disculpa. Hace calor. Los muchachos lo notan y le traen más agua helada. Agua Bendita, dice el Maestro. Bébala sin cuidado. Siempre hace bien.

De hecho la fecha de nacimiento –continúa Sócrates –se aleja de su presente desde el instante en que comienza el tratamiento que es cuando uno se decide a probarlo y hace a un lado la inquietud. Después del tratamiento completo de una semana intensa uno sale con el doble de años de los que trajo consigo. Si llegó de sesenta sale con ciento veinte y con la Partida de Nacimiento legal y todos los documentos que necesite y del país que le caiga más simpático. Todo en orden.

Somos muy cuidadosos en Maicao. Meticulosos y detallistas. Como debe ser un buen mecánico de motos o un cirujano oftalmólogo. Saber ajustar el Tiempo. La chispa, los chiclers, el cristalino, pelar las cataratas, despejar la vista. Hacer ver la verdad oculta.  Y en esto vamos juntos con los hermanos y las hermanas de Uribia, hombro con hombro, año por año.

Ya con eso de que Usted es del Club de los Cien Años, ya se siente más joven. Se siente mejor. Despierta por la mañana y se sorprende con una inexplicable erección de adolescente. No me crea si no quiere. Es mi palabra. Usted ya tiene digamos ciento veinte o ciento cincuenta años y se siente como de sesenta o setenta y cinco. Y no hay engaño en eso. La documentación personal, cédulas, pasaportes y lo que es de suma importancia la nueva partida de nacimiento: todo correcto.

Pero hay más Don Aparicio, hay más y esto a Usted le va a interesar por su oficio de viajero profesional y su interés en la mecánica y los milagros que a veces el que sabe y se respeta puede lograr. Los tratamientos son varios. Y no ofrecemos a cualquiera que llega el mismo menú fijo. Probamos una docena de protocolos y cada uno corresponde con su cada cual.

No ocultamos lo que aprendimos. Algunas cosas sí. Es decir algunas cosas no compartimos con los de afuera porque no comprenderían la simpleza de algunos procedimientos. Con Usted es distinto. Usted es una persona que respeta al prójimo y respeta al que sabe.

Por ejemplo los aceites. Todos los tratamientos del mundo que pretenden revertir el paso del tiempo empiezan con aceites y empiezan con la piel y las desintoxicaciones. ¿No es cierto?

El Reta no puede menos que admitir que así es, que por lo poco que él sabe así es: cremas, ungüentos, hidratantes, anti oxidantes, limpiezas de la sangre y el sistema digestivo. La importancia de la respiración. Sí. Lo que dice el Maestro Sócrates tiene sentido.  No está intentando venderle nada. El Reta piensa que Sócrates sabe que para él no hay tratamiento rejuvenecedor que funcione. Y además no hay tiempo.

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Yipao Willys con Aceite SAE 30 sin Detergente – Combo Gino Lofredo (2008)

No usamos aceites naturales. Algunos dicen que lo son pero no es cierto. Son lubricantes sintéticos con estructura molecular que se adapta a los cambios de presión y temperatura. A los distintos esfuerzos que castigan al cuerpo.  La altura. Las horas de continuo trabajo. Estos aceites cambian cuando cambia la fricción, el frotamiento entre las fibras musculares. Y recordamos que el corazón y el alma misma son musculatura aunque haya evidencia de severas atrofias.  Cuestiones frecuentes en este medio en el que nos toca vivir. Lo llamamos “cocido de aceite” que Incluye grasas naturales. Por esta tierra es grasa de chivo. No vaya a pensar en nada diabólico. Acá el chivo es casi un animal sagrado. No confundirá gordura con hinchazón. Los aceites deben ser usados antes, quemados para ser más precisos. Más cocido el aceite más vigoroso el rejuvenecimiento.

¿Y además de la grasa de chivo que otros lubricantes le pone al cocido Maestro Sócrates?

Aceite de motor 30-30 W – ASME quemado durante uso intenso en motores clásicos. No menos de un V8 o 6 en línea y sin inyección ni regulación de encendido electrónico. Los más apreciados son los que sacan de las pick up Ford y Chevrolet de los cincuenta. Excepcionalmente efectivos son los Yipiaos. Usted me entiende no? Aceite negro de los Willys, de los guerreros me refiero. Los que dejaron los gringos a cambio del Batallón que les prestamos para Korea, ¿se acuerda? Con aceite negro de Yipiao se nota la diferencia. Se nota desde el principio. American Society of Mechanical Engineers. ASME. Rigor. Control de calidad. Resultados.

¿Y cómo los aplican?

Nuestro tratamiento no es cosmético. No es superficial. No se trata de quitarle las arruguitas de la frente y del entrecejo, y las patitas de gallo y el mal genio de la comisura de los labios. Para eso hágase morder por una serpiente con cuidado y santo remedio. No nosotros insistimos en untar todo el cuerpo mientras dure el tratamiento. Una semana intensa y con mucho masaje Guajiro. No es mucho. El cliente disfruta y nos da el tiempo indispensable para los trámites de documentos. El cliente – por no llamarlo paciente, ni enfermo — porque el tiempo no enferma sino que transcurre. El cliente.  El amigo. El hermano.

Yo mismo me lo hago cada dos o tres años y con bastante disciplina considerando que por naturaleza soy distraído y desmemoriado. Uno se unta cada noche de cuerpo entero con el aceite quemado, el 30-30 de ASME. Entiéndame Don Aparicio Retaguardia de la cabeza a los pies, de la pelada al pie plano.

Le entiendo: de cuerpo entero, de la calva a las crostas plantales.

Así es Don Aparicio. Completo y con los masajes guajiros que son una delicia. Cuando quiera probarlo ya sabe dónde asesorarse. ¿Se animará en este viaje?

El Reta se queda pensando unos instantes. Lo haría para comparar efectos y estados de ánimo. Se pregunta si debiera compartir su propia experiencia en este asunto. Tendría que mostrar la partida de nacimiento. La emitida en Carmen de Patagones en el 33 con un oficial Rosas Juan Manuel haciendo de Juez de lo Civil y un Capitán ingles que firma Fitz Roy de testigo. La madre Tehuelche con el niño envuelto en cuero de guanaco. El padre un gigante de barba roja frondosa y media dentadura rendida al escorbuto:  un primitivo arrancado de Escocia para recorrer el planeta y averiguar de dónde vienen las especies, los monos y los hijos gauchos.

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Beagle rewoked

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Aparicio Retaguardia mira los ojos del Maestro Sócrates. Siente una gran admiración or el hombre y su sinceridad, por la franqueza de sus explicaciones, por la persona misma. Siento un deseo de abrazarlo. Ambos lo sienten pero optan con un apretón de manos y un contacto izquierdo en los hombros.

Se termina de acomodar y amarrar la carga en la Africana. Pagos. Saludos. Augurios. Discretas advertencias.

¿Cómo salgo Maestro Sócrates? Siga por esta hasta la segunda principal y a la derecha. Cuando llegue a la esquina de la diecisiete carrera, acomódese a la sombra y espere. Un amigo quiere hacerle conocer algo de la ciudad. Luego coma algo y siga cuando calme el calor. Wisky. Le dicen Wisky. Cuídese con lo de la gasolina. Complicado por acá, lo del combustible. Tiempo de Grandes Tributos. Séptimo Año. Tercer Milenio. Viaje tranquilo.

Azúcar Moreno! Azúcar Moreno! Ahí pasan  Azúcar Moreno! Shhh… Mentiras es del boricua Rodríguez. Él la hizo y se la quitaron… Shhh…

He llenado tu tiempo vacío de aventuras mas
y mi mente ha parido nostalgias por no verte ya
y haciendo el amor te he nombrado sin quererlo yo
porque en todas busco la nostalgia de tu sexo amor
hasta en sueños he creído tenerte devorándome
y he mojado mis sabanas blancas recordándote
y en mi cama nadie es como tu
no he podido encontrar la mujer
que dibuje mi cuerpo en cada rincón
sin que sobre un pedazo de piel ay ven
Devórame otra vez,
ven devórame otra vez
ven castígame con tus deseos
mas que mi amor lo guarde para ti
ay ven devórame otra vez,
ven devórame otra vez
que la boca me sabe a tu cuerpo
desesperan mis ganas por ti
Hasta en sueños he creído tenerte devorándome
y he mojando mis sabanas blancas recordándote
y en mi cama nadie es como tu
no he podido encontrar la mujer
que dibuje mi cuerpo en cada rincón
sin que sobre un pedazo de piel ay ven
Devórame otra vez, ven devórame otra vez
ven castígame con tus deseos mas
que mi amor lo guarde para ti
ay ven devórame otra vez, ven devórame otra vez
que la boca me sabe a tu cuerpo
desesperan mis ganas por ti.

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Azucar Moreno

Toñi y Encarna Salazar, descendientes de una estirpe de artistas flamencos (sobrinas de Porrina de Badajoz, padre cantaor, abuelo guitarrista y hermanas del grupo los Chunguitos), Azúcar Moreno ha saboreado el éxito en todo el mundo. Extremeñas afincadas en Madrid, desde muy pequeñas han estado ligadas al mundo de la música. Con tan sólo 10 años participaron haciendo los coros a sus hermanos hasta que en 1982 una compañía discográfica se rinde ante ellas y les da una oportunidad. Fue entonces cuando las Azúcar Moreno comienzan su carrera musical. En 1985 lanzan al mercado su primer álbum. Se rodean de grandes músicos como Jose María Cano (Mecano), Sergio Makaroff y Aríel Rot (Los Rodríguez) entre otros.

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Te digo que es de Lalo Rodríguez, del boricua Lalo Rodríguez, ¡No me Jodas Chico!

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taller-lofredo-redux
Taller de Osvaldo Lofredo – Foreign Car Specialist (1964- 1986)
Hijo Horacio, nietos Daniel Santiago y Nicolás Alejandro – Sunset District – 33rd and Taraval – San Francisco – California (2007)

Chucky Mancara Muñeco Maldito

Chucky el Mecánico Maldito. Foto Gino Lofredo (2006/2009)

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Contáctenos a ginolofredo@gmail.com

~ por lofredo en Junio 15, 2009.

3 comentarios to “BeTa 9. Mecánica Sócrates y Juventus Spa”

  1. Conque pasaste visitando la vieja estacion, uno que fue del gremio te saluda.
    jorge

  2. [...] BeTa 9. Mecánica Sócrates – Maicao [...]

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