Francisco el Hombre – Encuentro

por lofredo

xxxxx

JAIME DE LA HOZ SIMANCA

2010-06-29

Del medio centenar de descendientes que tiene Francisco Moscote, el Hombre, Shamir Ortiz Moscote, uno de sus tataranietos, es el único que desea seguir los pasos de la leyenda del vallenato. El Festival que lleva su nombre, a través de la Fundación Cultura Guajira, acaba de entregarle un acordeón Hohner para que continúe en la conocida escuela de Andrés “El Turco” Gil que funciona en Valledupar.

La cadena que lleva hasta Francisco el Hombre pareciera infinita, interminable. Lejos están los días en que, según cuentan, el juglar guajiro derrotó al diablo en un encuentro casual. Etelvina, la nieta que estuvo con Francisco hasta sus últimos días, ha dicho que después de salir triunfal ante el demonio mediante el canto del credo, al revés, el famoso acordeonero llegó sudoroso y delirante hasta sus abrazos y allí permaneció largas horas aturdido por el espantoso episodio.

Shamir lo recuerda ahora mientras acaricia el acordeón amarillo, y después de haber entonado las notas del amor amor: Este es el amor amor/ el amor que me divierte /cuando estoy en la parranda/ no me acuerdo de la muerte. Entonces dice que él es uno de los últimos de la cadena, que es un tataranieto sobre quien planea la sombra y el recuerdo de Francisco el Hombre y que, además, desea prolongar aquella historia que parece una fábula; pero, según él, auténtica.

Shamir es hijo de Elis Moscote Peñaranda, bisnieta de Francisco el Hombre e hija de Eliseo Moscote, hijo de Lorenzo Moscote y uno de los tres nietos que tuvo el legendario acordeonero: Isabel Levette –madre de Etelvina Aragón– y José del Carmen Moscote. Shamir se pierde en la telaraña de nombres y en la ubicación de tatarabuelos, bisabuelos, abuelos, hijos, nietos, bisnietos y hasta chorlitos; pero, no olvida que él mismo es tataranieto de aquel hombre que hoy yace en una tumba en Machobayo.

Alguna vez me hablaron de un tío de Rafael Escalona que vivía cerca de la casa de mi tatarabuelo. Después lo leí en un libro. También sé que García Márquez lo menciona en Cien Años de Soledad y lo llama, al final de sus días, anciano trotamundos”, dice mientras acaricia nuevamente el acordeón con el que aspira a acompañar, algún día a cantantes de reconocimiento en la música vallenata. “Admiro la forma como Juancho Rois ejecutaba el instrumento”, agrega.

En estas semanas, Shamir disfruta sus vacaciones junto a los suyos. A cada momento indaga por aquella figura mítica que él evoca a cada instante. En ocasiones se le aparece en sus sueños y entonces observa que los rostros son idénticos, al igual que el color de la piel. Porque de su ascendiente le han hablado innumerables veces y de tanto escuchar parece haberlo visto, cuando niño, recorriendo los cuartos de la casa. De ahí la decisión que tomó hace tres lustros: ser un acordeonero que no sólo entonara las notas del amor amor, sino otras de su propia creación.

El nombre de Francisco el Hombre, un guajiro raizal, comenzó a universalizarse desde 1967, año en que apareció Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez, quien menciona al mítico juglar en varios pasajes de su obra:

Meses después volvió Francisco el Hombre, un anciano trotamundos de casi 200 años que pasaba con frecuencia por Macondo divulgando las canciones compuestas por él mismo. En ellas, Francisco el Hombre relataba con detalles minuciosos las noticias ocurridas en los pueblos de su itinerario, desde Manaure hasta los confines de la ciénaga, de modo que si alguien… […] Francisco el Hombre, así llamado porque derrotó al diablo en un duelo de improvisación de cantos, y cuyo verdadero nombre no conoció nadie… [..] Encontró a Francisco el Hombre como un camaleón monolítico…“. “…un conjunto de acordeón y tambores ejecutaba las canciones de Francisco El Hombre…“.

Estudiosos de diversos países dedicaron innumerables páginas a Francisco el Hombre después de que apareciera en Cien Años de Soledad como un importante personaje que, con su acordeón, derrotara al demonio en una contienda que aún hoy se repite en todos los pueblos de La Guajira.

La historia es real: Francisco Moscote fue un hombre que, según la tradición oral transmitida por sus familiares y vecinos, nació en el año 1848, y murió en 1953 con la mente lúcida y los recuerdos vivos de aquel día que él contó siempre como una aparición fantasmagórica atravesada en su camino. El fantasma, según su versión de entonces, fue el diablo transformado en notas de acordeón acompañadas de versos que conformaron un increíble contrapunteo al mejor estilo de las piquerías encarnizadas de antaño.

Algunos historiadores del vallenato guajiro afirman que muy posiblemente Francisco Moscote fue el inventor del episodio que vivió en medio de una de esas borracheras en que la razón se pierde y surgen como por encanto escenas que siempre estuvieron guardadas en la imaginación. El terminó creyendo su encuentro con el diablo y después lo repitió hasta que su memoria se fue diluyendo en medio de los más de cien años que vivió en Machobayo y sus veredas cercanas. Posteriormente apareció la leyenda en la que es recurrente García Márquez, pues Francisco el Hombre no sólo se menciona en las páginas 50 y 51 de la edición de Cien Años de Soledad, de editorial Sudamericana, sino que el personaje también está presente en otras generaciones de los Buendía:

Aureliano Segundo tocó en el acordeón por última vez las canciones olvidadas de Francisco el Hombre, pero ya no pudo cantarlas”.

Según sus descendientes, Francisco Moscote murió de viejo. Era un hombre apuesto, moreno, con una incipiente calvicie y una tristeza que transmitía en su canto. Su bohemia facilitó la conquista de mujeres que lo veían como un hombre exótico, pero distinto a todos los demás por la simple razón de tocar con destreza un instrumento musical ajeno a las tierras de La Guajira. Se sabe que vivió varios años con una mujer de nombre Teresa Lavette, y después con Rosa Cuadrado.

Hojas de Ruta

ISBN: 9780984525621
Autor: Gino Lofredo

Hojas de Ruta es una novela ilustrada de viajes y aventuras. Su autor Gino Lofredo logra con sorprendente acierto, ironía y desopilante humor cruzar las fronteras entre géneros y construir un producto único. Hojas de Ruta tiene la potencia de un híbrido: fotos, mapas, ficción, hechos reales y voces ricas en individualidad que transcurren por conexiones temporales e inesperadas. Candide en la Tercera Edad rodando en Moto por Colombia y América Latina. ¿Quién es Aparicio Retaguardia? Un doble agente, un ingenuo reportero, un solitario motociclista jubilado, una versión senil de Tintín, o un Papá Noel que recorre América Latina sobre dos ruedas: Don Aparicio es todo ello, y a la vez, ninguno. Hojas de Ruta gira en torno al viaje que realiza este personaje tras aceptar una riesgosa misión, desde el sur equinoccial de Colombia hacia el desierto de La Guajira, hasta la frontera con Venezuela. En los distintos sitios de arribo, Aparicio tiene la sabiduría de un palabrero Wayuu y la ironía de un diablillo que hace autopsias en vivo a los engaños del mundo criollo. Solamente estos rasgos esquizoides permitirán transmitir con fidelidad enrevesada las facetas de un continente. Hojas de Ruta sobrepone a la linealidad del viaje, las realidades paralelas de la memoria y las curvaturas del tiempo mostrando en Colombia algunos rostros de América Latina: violencia mercenaria, gente asombrosa y geografía imponente… Las aventuras de Don Aparicio evocan a la distancia a Candide, a Kerouac, al Easy Rider de Dennis Hopper y Jack Nicholson y al filósofo de Zen y el Arte de la Mantención de la Motocicleta. Todo desde una cuarta edad que no se resigna.

1. Portal de las Estrellas
2. Cruz del Sur
3. El Desierto Protector
4. Pijao de Oro y Almanaques
5. El Mago de Palmira
6. Maicao: Testigos Presenciales
7. Pájaro Rengo
8. Inolvidable Portete Bahía
9. Fuga de Acordeones
10. Pase sin Compromiso
11. Mecánica Sócrates y Juventus Spa
12. My Favorite Things
13. Mandrágora, Almizcle y Sándalo
14. Santa Gaza de Palestina
15. Complícame la Trama, Baby
16. Cambio de Bases
17. Le Business Model del Secuestro
18. Trastienda de Arenas Betancourt
19. Fantasías de Medellín
20. Trastienda de Fangio
21. Fondo de Ojo, Confesión en Seco
22. El Almirante, las Perlas y el Fraile
23. Pueblo, Riel y Carbón
24. Cambia, Todo Cambia
25. Despiste de Madrugada
26. Piernas, Cintura y Arrastre
27. La Trastienda de Satanás
28. Acople, Credos y Padre Nuestros
29. El Triangular de Job
30. La Máscara Roja
31. Precisas Instrucciones
32. Rapsodia de Sísifo
33. El Gran Escape
34. Gasolina Express


About these ads