El Gran Escape

 

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Goodfellows 10-24 PRINT
 
Imágenes Gino Lofredo (1940 a 2007) – Composición 32 – Sur-Norte – (2007)

5-20-11

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El drenaje, las infiltraciones, la receta, el pago por los servicios y la falta de despedida del especialista de los labios abrillantados terminó sin consecuencias mayores. El Reta se replegó a recuperarse en su sueño Malgache con la Hermana Erminia. El médico de emergencias, el enfermero y el chofer decidieron llevar a Santa Claus hasta un Motel conocido en la capital del Cesar como Los Orgasmos de Valledupar y dejarlo descansar a cargo de una enfermera celestial hasta que estuviera en condiciones de conducir la Africana y alejarse tranquilamente como buen turista satisfecho.

Resultó que el enfermero había sido motociclista de cross en 250 cc y después de dar unas vueltas dentro del estacionamiento entre taxis, busetas y triciclos con granizado de colores, se animó a manejar la Africana a pesar del peso y las diferencias.  Mientras, el chofer y la enfermera se encargaban del Reta en la ambulancia. El enfermero de las emergencias se puso la ropa impermeable y el casco y salieron en caravana, la ambulancia haciendo punta, un taxi con rumbo a Valledupar, un trimoto con dos señoras con equipaje de pasajeros y la Africana cerrando el desfile. El Reta no supo cuánto tiempo les tomó hacer los  trescientos kilómetros de asfalto entre Riohacha y las afueras de Valledupar. Tomó el tiempo que quiso.

Los servicios de emergencia son más requeridos en las noches del fin de semana, por las madrugadas cuando los tragos dejan de promover el amor y estimulan los desacuerdos;  cuando los recuerdos se traban en deshonras y desaires propios del Cretáceo, confusos, cruzados, clavados. De lunes a viernes hay pausa en las urgencias de sangre. El trabajo y el hambre matan lento.

Llegaron sin problemas. El Reta reposando con los lemures de Madagascar. Hablaron con el administrador del Motel que resultó pariente del chofer, y a quien el ahora conductor de la Africana una vez le había sacado del cuerpo una media docena de perdigones de plomo catorce, y sin hacer preguntas ni mencionar honorarios. El Taita Grande que está en el Cielo tiene una moderna empresa de contadores, dijo la enfermera asistente. De tanto en cuando cierran balance y todas las deudas se cancelan. Borrón y cuenta nueva.

Ayudaron a acomodar al veterano viajero y la enfermera y estudiante de medicina quedó a cargo. Después de arreglar un poco la habitación del túnel de los espejos fue a su casa en el barrio de El Cañahuate. Una casa antigua, sencilla y grande hecha de adobe, maderos y caña de tumbado. Daría a la abuela lo que necesitara pondría a dormir a los dos mellizos. Luego regresaría a terminar la noche con Santa Claus. Y las cosas sucedieron más o menos como lo habían anticipado con sólo un par de sorpresas que El Reta afrontó de la mejor manera que su condición débil y adolorida le permitió.

Los Moteles son ideales para el motociclista que se mete con su máquina fiel casi hasta el borde de la cama . Suelta las alforjas y las valijas. Los amarres y los repuestos y extiende todo sobre el piso del garaje cerrado y discreto. Puede estirar la ropa y ventilarla. Desarmar y componer cualquier detalle mecánico. Ver porno al gusto con los gemidos de fondo. Dormir y salir a la hora que le de la gana o cuando el cuerpo se lo permita.

Así estaban las cosas ordenadamente desparramadas cuando despertó ya avanzada la noche. Trató de recordar el tiempo transcurrido desde la partida de Ercilia en el vuelo de la empresa, y los jeringazos en la ambulancia. Calculó que lo habían cuidado y descansado unas 15 horas. Su reloj marcaba las dos de la mañana.

Salares del Sur – Gino Lofredo – 2008

Sobre el sofá junto a la cama embutida en el túnel de los espejos hay un libro con un marcador colorido de cordoncillos trenzados de los que las artesanas Wayuu hacen en pares para vender a los turistas, Darwin´s Dangerous Idea, un cuaderno de apuntes con croquis y fórmulas sobre el metabolismo neuronal. En el apoya brazo de madera hay una taza de café fria. Quien le cuidaba sería estudiante de biología o medicina. Habría salido un rato antes y regresaría en cualquier instante, o llegaría al amanecer con algo que comer.  No lo sabe. Le incomoda permanecer allí, desorientado.

Enciende el televisor y pasa de los gemidos y el pistoneo tropical hacia las cable noticias. Lo deja prendido en Caracol. Apoyándose otra vez en el bastón llega al baño, hace correr el agua caliente y prueba si entibia. Al verse de reojo en el espejo casi no se reconoce. Está pálido y ojeroso. Como si hubiera perdido peso repentinamente. Improbable milagro. La rodilla se hace presente con palpitaciones pero el dolor no es tan intenso. Parece adormecido.  En el canasto de ropa sucia hay una toalla manchada de sangre. En la funda plástica del basurero higiénico hay gasa con venda desechable y un tampón usado envuelto en papel absorbente.

En el cajón de la mesa de luz está la Guía Telefónica de Valledupar. Un peine sin usar, pastillas de jabón, crema humectante, profilácticos, un Alka Seltzer, dos aspirinas, un rollo casi terminado de papel  y dos caramelos masticables de leche. Empieza con los caramelos y se mete en la ducha. Se queda con el chorro contra la espalda y el cuello hasta que el agua empieza a enfriarse. Cierra la tibia y abre al máximo la fría. Está helada y se siente despertar con más entusiasmo.

Algo en las noticias de Caracol le llama la atención: son las noticias nacionales transmitidas desde la capital. Hablan de la Guajira. Sitio tan lejano y olvidado. El Reta se siente confuso.

Las fuerzas de seguridad en un descampado entre Uribia y Maicao habrían arrestado a 4 de los responsables del atentado contra el ferrocarril de carga del complejo carbonífero. Extranjeros involucrados. Los demás que siguen en fuga podrían estar heridos y estarían intentando cruzar la frontera y refugiarse en los campamentos de descanso y recuperación que mantienen en el país vecino con la tolerancia y el apoyo del regimen Chavista.

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Corsario sin titulo

El Corsario Negro – Emilio Salgari – Vicente Ballestar (1965)

Madagascar vuelve a donde debe estar, en el Índico, frente a Mozambique y Sudáfrica, con sus tifones, las tumbas ganaderas, sus misioneros y las Hermanas de la Caridad de Yarumal. Zona caliente del Mundial 2010, que con cada día encapitulado y alistado para la imprenta parece más cerca, más a punto de que empiecen los desfiles con banderas patrias, insignias federativas y las ropas que cada delegación sólo se pone para ocasiones como ésa; los fuegos artificiales y las camisetas pura patria, pura garra, pura suerte, puro Euro y puro Rand

TVCaracol: y con esto terminamos la transmisión por este día. Estaremos de vuelta con ustedes a las cinco en punto con detalles de todo lo que sucederá mañana, un día intenso para todos sin duda. Noticias económicas de Asia y Europa y las perspectivas para los mercados de América. El Reta se pasa a TeleSur que no debiera descansar ni cuando duerme el Comandante. Y sobre él comentaba el amigo del Dossier en un reprise para trasnochados. El Hombre del Parche. El Pirata más informado y racional de las Antillas y la Tierra Firme. Aunque jamás lo conoció en vivo el viajero lo admira y respeta. El reta reconoce que no es quién para distinguir entre cierto y falso en el mundo real y menos en los informativos noticiosos.

Admite que por más que se concentre y escuche varias veces el mismo programa no entiende un diezmo de todos los rollos en plena evolución.  Él admira al Hombre del Parche por los mapas y el puntero. Ama los mapas. Se acomoda, sigue el desplazamiento planetario del señalador retráctil y escucha. La sincronía de repasar las geografías con el acompañamiento del Corsario Negro con imágenes de protocolo en contrafondo, a veces del mismo día, a veces de archivos repetidos hasta semejarse a un álbum de familia, el conjunto del espectáculo tranquiliza al viajero. Le hace sentir que los descalabros en desarrollo llevan dentro una relojería sinfónica elegante, especialmente cuando el libro sobre la idea peligrosa le recuerda que  nunca hubo relojero en los asuntos vitales. Se calma el Reta cuando el Corsario le hace sentir que con o sin relojero hay un juego en las relaciones de poder, algo como el ajedrez, con reglas claras que todos los participantes del torneo conocen y respetan, aunque lo nieguen a diario. Creencias infundadas que le ayudan a ordenar los desbarajustes y disimular el caos. Los dos comunicadores favoritos de Aparicio Retaguardia: Walter Martínez con su Dossier y su señalador retráctil sobre el mapamundi de National Geographic, y Walter Mercado con su Danza de los Siete Signos Velados los días propicios, los números ganadores. ¿Qué más puede uno pretender para alcanzar la felicidad en la vida?

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Fidel Batman altura

El Pueblo Unido Jamás Será Vencido – ¡Sí Se Puede Carajo! – Montage Jesús Díaz (2009)

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El Hombre del Parche ordena geografías con las idas y vueltas de cancilleres, los jefes de estados alineados contentos para la foto como si se estuviesen graduando de la secundaria, y las máquinas empolvadas, los tanques, los barcos sin tripulantes y los misiles encendidos como fuegos de fin de año, o como si fuera la última fiesta, la del fin del mundo.  Ahora muestra un mapa de la Península de La Guajira, el Golfo y el Lago de Maracaibo. Señala la frontera cerca de dónde se encuentra su acogedor cuchito motelero en Valledupar: “Ya preparan operaciones de infiltración y penetración desde La Guajira colombiana hacia el Estado de Zulia donde están los complejos industriales de Maracaibo; la producción agrícola y ganadera de la región. Zona de inmensas reservas de carbón, gas natural, hidrocarburos, petroquímica… y agua amigos, agua para la gente, el ganado y la agricultura…

El Reta siente otra vez  el desface de tiempo, como si hubiese extraviado unos días o meses recuperando fuerzas en el Motel de los Orgasmos. Pero no es así. No transcurre aún un día desde que Américo hizo que él y Ercilia salieran de la mezquita, horas solamente desde los pinchazos y menos aún desde que lo acomodaron tan prolijamente allí mismo para que pudiera descansar.

Le urge seguir camino. Quizá no llegue a conocer a su ángel estudiante. Buscaría cómo agradecerle. ¿en qué consiste el peligro de la idea de Darwin? Alguien algún día se lo explicará.

En el baño hay un balde con hielo. Envuelve los cubos en una toalla. La enfunda en plástico y la sella con cinta adhesiva. Aunque no dure mucho puede ayudar a desinflamar.

Se viste, ordena y empaca para retomar el viaje lo antes posible. Revisa los rincones de reserva en el equipaje y en el cuerpo de la Africana. Todo parece en su sitio. Entre las herramientas encuentra una tarjeta postal del puente colgante de Maracaibo. Atrás lee: “Viernes 8 p.m. Parrillada Mi Vaquita – 5 de Julio. El que llega último paga.  Me estoy enamorando… E.”

Busca en el anillado de los mapas la Hoja de Ruta y los planos cantonales de vías secundarias que le dio Américo. Los necesitaría a mano para no desorientarse en el tramo que le queda y cruzar sin incidentes. Valledupar a Agustín Codazzi , 35 Km.;   a Rincón Hondo 50 Km.;  Curumani, La Drummond ; Vuelta de Monte al Río de Oro ; Cruce y siga el Catatumbo a la R6 Norte a Mi Vaquita.

Quien le cuidaba debió darle de comer. Se siente lleno. El reflujo sabe a sopa con pollo. Debe tomar la Arcoxia. Lo hace con un Alka Seltzer para la acidez. Plop Plop. Lo mira burbujear y bebe todo el vaso. Llena dos botellas de medio litro de agua y las acomoda en los bolsillos exteriores de las alforjas. No se siente del todo bien pero quiere moverse. Quiere salir del allí antes de que alguien avise o confiese que una ambulancia llevó al Motel un viejo con moto. Sí, de barba blanca y que sigue allí durmiendo no más, porque otra cosa no pasa.

Carga todo lo indispensable para esta trama del viaje. ¿La última? Cruza  los tensores sobre el equipaje. Unta la cadena con grasa de caja camionera. Pega el maletín imantado al tanque y lo engancha al manubrio. Ensobra los planos y las hojas de ruta en el plástico empañado y amarillento.

Llama por el teléfono interno para pagar la cuenta pendiente. “¿Ya sale?” Pronto. Teclado de computador. Su cuenta está saldada. Timbre 111 para que le abran el portón cuando esté listo. Gracias.

Hace la última revisión de la habitación. Mira debajo de la cama y encuentra un celular que parece funcional aunque sin nombres ni números en el directorio. Sin mensajes guardados ni enviados. Cargado. Noika. Simple. Desechable. Lo guarda en el bolsillo del chaleco. Llama al 111.  ¿Si? Cinco minutos. Ya le abro. No se olvide la Navidad, ¿No patrón? No se preocupe.

Algo no está bien. La estudiante que lo cuidó no debió dejar el cuaderno de apuntes y el libro de la idea peligrosa para no regresar. Los protege con una funda plástica y los acomoda en la alforja menos forzada.

Todo en su sitio. Gira la Africana apuntándola de frente al portón basculante. Toca el arranque y enciende al instante, estabilizándose en las mil revoluciones. La ternura del amor. El amigo enfermero la debe haber tratado con cariño de lo contrario ya se lo estaría contando desde que le dio contacto y arranque.

Accesible en el bolsillo izquierdo de la chaqueta lleva los billetes para el guardia que lo dejó descansar y no lo hizo desplumar para el puchero del desayuno. Sonrieron. Dijo con cuidado a la salida y deseó suerte a su manera, haciendo la venia pero formando un anillo con el índice y el pulgar. Tres dedos al birrete. El círculo de todo bien y siga con suerte.

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Botero Montón Celda bw VVVVVA

Prisión – Botero (1999) – Remodelada en blanco y negro (2009)

Detrás de la garita del guardia hay un contenedor metálico del que desborda basura: desperdicios de cocina, botellas vacías, cajas de pizza y papel periódico saturado de aceite quemado, un zapato blanco sin mucho uso y con los cordones anudados como los que suelen quedar tirados en el sitio de un accidente grave después que retiran los restos del daño. Es calzado cómodo de suela antideslizante como el que recomiendan para quienes trabajan largas horas de pie en sitios donde la higiene importa, como los centros de salud, las salas de emergencia.

Valledupar está sin gente ni tráfico. Son las cuatro en punto de la mañana. Pone en cero el kilometraje de la etapa del viaje que inicia. Se ha desacostumbrado desde que todo el mecanismo velocidad, distancia, tiempo se detuvo antes de cruzar el Portal de las Estrellas por el Puente de Rumichaca. ¿Cuánta distancia habrá recorrido la Africana desde aquel punto? ¿Lo sabrá? Sí lo sabe aunque se calle. Con todas las vueltas y los desencuentros, tres mil kilómetros y sin noción de tiempo ni almanaque.

Conduce sin prisa a través de los barrios de Valledupar hasta encontrar la salida a la carretera del sur. A la vuelta de una esquina entre árboles frondosos vio una mujer rodeada de caballos. Ella no lo vio o prefirió ignorarlo. Ya saliendo del casco urbano las luces de la Africana iluminaron un rótulo verde oliva con letras blancas y una flecha apuntando a la derecha hacia una vía más estrecha y con banquina ancha a ambos lados para que el ganado se desplace con mayor soltura. Araca Taca 10 kms.

Ya saliendo de la ciudad hacia el sur una pancarta atraviesa los cuatro carriles de la ruta: Penitenciaría de Máxima Seguridad – Encierro al Terrorismo. Cada letra del tamaño de un televisor. La zona de ingreso a la prisión está resguardada por tanquetas blindadas, torretas de hormigón, reflectores contra el tráfico. Trincheras curvas armadas con sacos de arena. Sombra armada, camuflada, despierta. Otra valla a un lado del primer control muestra la imagen de dos hombres esposados y con expresión enajenada: Jorge 40, Simón Trinidad. ¿Quién es Lady Tabares? ¿Qué hace en la Cárcel de Mujeres de Valledupar? Tiene cancer de mama. Se pondrá bien y cuando salga volverá a ser La Vendedora de Rosas. Ya verás.

Atraviesa los quinientos metros de Zona de Control Penitenciario y aunque no ve más que el parche de asfalto que alumbra el faro de la Africana, se siente totalmente rodeado. Está en el centro de una esfera de observación, un globo transparente del que desaparecería sin percatarse si los cinco dados se posaran de cierta manera, haciendo escalera por ejemplo.  Una en 46656. Muy poco. Un tres en un dado. Una en seis. Cara o cruz. El Reta cree que está entre estas dos últimas fantasías. Espaciados cada media cuadra hay un lomo rompe velocidad pintado de franjas de amarillo y negro que obliga al Reta a pararse sobre los pedales y flexionar las piernas para amortiguar el salto.

A medio camino de los 500 mts. de la Zona los vehículos ocultos a ambos lados del camino encienden los faros apuntando de frente al viajero. Parecen camiones cargados de tropa y varios Hummers erizados de antenas. Media docena de motos, cascos puestos, viseras bajas, pasajero armado.  La Africana se desplaza tan lentamente como puede. El velocímetro marca 25, en segunda, 2500 revoluciones. Casi no se la oye respirar. Los transportes encienden motores. Lo comprimido en cientos de cilindros se enciende y se suceden las explosiones. El ronquido de los motores encubriría los disparos o la explosión de una granada RPG.  Si alguien le ordenara detenerse no podría oirlo ni verlo a tiempo y obedecer.

Avanza guiándose por la izquierda con las dos líneas amarillas y por la derecha una blanca interrumpida. Más allá los focos. Hacia el final de la Zona llega al octavo lomo rompe velocidad. Los flechazos en la rodilla se acumulan y esperan. Los sentiría luego o nunca. En ese instante se apagan los focos. Dos motos rompen fila y lo siguen a unos diez metros sin prisa, ni luces, ni bocina.  Parecen querer acompañarlo hasta la salida de la ciudad.  Aceleran y se ubican a ambos lados.

El Reta hace un saludo llevando la mano izquierda al casco. Levanta el visor y muestra una sonrisa cansada. Ellos están en comunicación entre sí y con un centro de mando. Hablan con un superior. Saben del Reta todo lo que se les podría ocurrir preguntarle pero de todos modos le hacen detener al borde del camino. Apaga el motor y apoya la moto en la pata lateral.

Los dos soldados armados desmontan y se le acercan uno por delante y el otro de atrás. Los visores son gris ceniza. Los cuatro llevan chaleco antibalas. El Reta no puede ver sus ojos. Uno le indica que se quite el casco. Obedece. Su aspecto navideño les da risa. Él mantiene la expresión en neutro tierno.  Acerca las manos al maletín imantado para sacar los documentos que querrán revisar. Ambos dan medio paso atrás y le apuntan. Él aleja las manos del maletín. Documentos, dice. Uno le apunta al rostro y el otro al vientre. ¿Qué motor tiene? El Reta mira al que le habla. No entiende la pregunta. El otro interviene. ¿Qué cilindrada?  Ahhh… Siete cincuenta. Dos cilindros. Sí. Las armas siguen apuntándole. Del bolsillo del chaleco del más alto asoma algo de colores brillantes, una libreta quizás o el forro tejido de un celular.

¿Cuánto vale una de éstas? Ya no se consiguen. ¿Porqué? No las fabrican más. ¿Usada? Así como ésta no sé… ¿Diez mil? Los tres asienten sin apuro. Puede ser diez mil.  ¿Para dónde va? El Reta piensa en el viaje largo, el que nunca termina. Brasil, contesta. Ellos se miran y uno levanta la voz: hoy Míster. ¿A dónde va hoy? Ahhh… Codazzi desayuno y después Curumani. Hmmm… Siete cincuenta entonces. Parece llegarles tráfico por el intercomunicador. El Reta asiente. Con un apuro repentino el soldado dice:  Todo en orden. Siga despacio. Montan las motos, dan media vuelta y desaparecen. Darwin´s Dangerous Idea. Los algoritmos son recetas de cocina. Si están bien escritos y se cumple cada paso se arriba al platillo deseado sin complicación. No requiere papilas gustativas.

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Botero Tríptico posterbw Francisco Botero – Serie Cárcel de Abu Ghraib – US/IraK – (2007)

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Valledupar, Colombia – Sábado, 17 de Enero, 2009 – El Tiempo.- En una visita relámpago, el ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio y el Defensor del Pueblo, Volmar Perez, visitaron la Cárcel de Máxima Seguridad de Valledupar para constatar los presuntos abusos a los derechos humanos en la cárcel, donde algunos reclusos llevan a cabo una protesta en contra del trato que les dan los guardias.

¿Abusos en la Cárcel de Valledupar? No me cuente… Así parece. Imagínese: encerraron a una mujer en un calabozo durante 18 meses y al salir de allí se suicidó. ¿Cómo pudo esperar? ¿Cómo explica que los presos no se suiciden en masa? Un amigo motociclista decía que ese es el único Gran Escape que funciona de verdad. Es que el hombre no creía en Dios. Sí, ateo. ¿Sin fé quién aguanta?

¿Se fijó la infamia del que redactó esa noticia en el Tiempo? No. ¿Qué hizo? En el párrafo que sigue a lo de la mujer que se suicida después de un año y medio de encierro incomunicado el redactor enchufa otra denuncia de una mujer no identificada que afirma tener cancer por que las tienen todo el día al sol y no les permiten usar bloqueador.

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GREAT ESCAPE

El Gran Escape – John Sturges – Steve McQueen (1963)

Great Escape Jump

Great Escape Jump INVERTBWtinted

The Great Escape – 1963 – John Sturges – Steve McQueen . Ursula Andress – Triumph 650 Bonneville

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Darth Vader at YaltaChurchill, Roosevelt, Stalin and Zelig as Darth the Breather – Montage by Jesús Díaz (2009)

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Hojas de Ruta

ISBN: 9780984525621
Autor: Gino Lofredo
Editorial: HORACIO LOFREDO UNGARO
Categoría: Literatura
Subcategoría: Literatura de viajes y viajeros

Edición: 2010
Páginas: 321
Formato: PDF Adobe DRM

Hojas de Ruta es una novela ilustrada de viajes y aventuras. Su autor Gino Lofredo logra con sorprendente acierto, ironía y desopilante humor cruzar las fronteras entre géneros y construir un producto único. Hojas de Ruta tiene la potencia de un híbrido: fotos, mapas, ficción, hechos reales y voces ricas en individualidad que transcurren por conexiones temporales e inesperadas. Candide en la Tercera Edad rodando en Moto por Colombia y América Latina. ¿Quién es Aparicio Retaguardia? Un doble agente, un ingenuo reportero, un solitario motociclista jubilado, una versión senil de Tintín, o un Papá Noel que recorre América Latina sobre dos ruedas: Don Aparicio es todo ello, y a la vez, ninguno. Hojas de Ruta gira en torno al viaje que realiza este personaje tras aceptar una riesgosa misión, desde el sur equinoccial de Colombia hacia el desierto de La Guajira, hasta la frontera con Venezuela. En los distintos sitios de arribo, Aparicio tiene la sabiduría de un palabrero Wayuu y la ironía de un diablillo que hace autopsias en vivo a los engaños del mundo criollo. Solamente estos rasgos esquizoides permitirán transmitir con fidelidad enrevesada las facetas de un continente. Hojas de Ruta sobrepone a la linealidad del viaje, las realidades paralelas de la memoria y las curvaturas del tiempo mostrando en Colombia algunos rostros de América Latina: violencia mercenaria, gente asombrosa y geografía imponente… Las aventuras de Don Aparicio evocan a la distancia a Candide, a Kerouac, al Easy Rider de Dennis Hopper y Jack Nicholson y al filósofo de Zen y el Arte de la Mantención de la Motocicleta. Todo desde una cuarta edad que no se resigna.

Autor:

Gino Lofredo nació en Argentina en 1948. Desde1963 vivió en California y cinco años más tarde se graduó de ingeniero industrial en la Universidad de Berkeley. Se especializó en relaciones internacionales en Johns Hopkins SAIS. Ha sido corresponsal en Washington DC, México y América Central para Le Monde Diplomatique, Latin American Newsletters, El Día, Uno Más Uno y El Periodista de Buenos Aires. Ha dedicado parte de su vida al trabajo en emergencias complejas en América Central, el Caribe, países andinos, África Austral y Madagascar. En 1988 publicó su primera novela, Obediencia Debida, luego Tráfico de Identidades (1991) y Conjunto Privado (1998). Lofredo es motociclista y, desde 2002, recorre América del Sur entre Tierra del Fuego y la Península Guajira en su Africa Twin XRV750. A raíz de estos viajes nace su cuarta novela: Hojas de Ruta.
Índice:
1. Portal de las Estrellas 2. Cruz del Sur 3. El Desierto Protector 4. Pijao de Oro y Almanaques 5. El Mago de Palmira 6. Maicao: Testigos Presenciales 7. Pájaro Rengo 8. Inolvidable Portete Bahía 9. Fuga de Acordeones 10. Pase sin Compromiso 11. Mecánica Sócrates y Juventus Spa 12. My Favorite Things 13. Mandrágora, Almizcle y Sándalo 14. Santa Gaza de Palestina 15. Complícame la Trama, Baby 16. Cambio de Bases 17. Le Business Model del Secuestro 18. Trastienda de Arenas Betancourt 19. Fantasías de Medellín 20. Trastienda de Fangio 21. Fondo de Ojo, Confesión en Seco 22. El Almirante, las Perlas y el Fraile 23. Pueblo, Riel y Carbón 24. Cambia, Todo Cambia 25. Despiste de Madrugada 26. Piernas, Cintura y Arrastre 27. La Trastienda de Satanás 28. Acople, Credos y Padre Nuestros 29. El Triangular de Job 30. La Máscara Roja 31. Precisas Instrucciones 32. Rapsodia de Sísifo 33. El Gran Escape 34. Gasolina Express.

~ por lofredo en mayo 22, 2011.

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