25. Pueblo, Chatarra y Carbón

por lofredo

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¡Sí se puede, carajo! – Riohacha – Guajira – Colombia – Foto Gino Lofredo (2009)

Entre tanto ir y venir casi nadie prestó atención a las motos ruteras, cada una con dos pasajeros anónimos en sus cascos, que fueron y vinieron varias veces de una punta a la otra del desbarajuste. Los que conducían eran hombres por el ancho de hombros. Las de atrás eran mujeres por toda la topografía que el cuero fino resalta en su enguante firme del cuerpo femenino apretado a la montura de una moto de la estirpe en cuestión.

La que iba de acompañante en la moto rojinegra sacó en varios pases todas las fotos que la pausa de recarga del flash le permitió. Algunas deben haber salido bien y otras oscuras y movidas. En una de las pasadas el Reta pasó junto a un hombre con el clásico chaleco de los cien bolsillos, la cámara y la libreta del foto reportero. Cruzaron miradas en una fracción de segundo y volvió cada cual a lo suyo. Conducir la moto y juntar las piezas de la crónica.

Antes de los de seguridad de la empresa y los de inteligencia de esto y de aquello, la gente de Uribia ya estaba en el sitio. Escucharon las explosiones, sintieron el temblor y salieron disparados a ver lo sucedido. Además como el tren iba de la mina al puerto habría carbón regado en cantidad, hierro y piezas que sirven y se venden. Y quién sabe qué más se puede encontrar en esos desbarrancazos.

El carbón no es gratis para nadie. Pagan por él los vecinos y hasta los que trabajan la mina. Todo cuesta y todo vale. Al rato de la explosión había un centenar de hombres, mujeres y niños corriendo entre los vagones virados y los fierros calientes recogiendo en lo que tuvieran a mano el carbón trozado que no por negro dejaba de chispear cuando la luz de luna le daba bien.

Como hasta en las rancherías hay señal de celular y todo chivo alfa porta su aparatico la voz corrió premura de micro onda. Circularon incluso algunas fotos de niños haciendo morisquetas de alunados con los fierros retorcidos silueteados en la claridad que se encendía del oriente.

Por la hora del suceso, la crónica de Clímaco Rojas Atencio, redactor de El Informador se publicó pasado un día. El descarrilamiento sucedió poco después de las tres de la mañana de la noche que empezó en el restaurante de Américo y siguió con el paseo en moto de las dos parejas por las trochas de la Guajira alta iluminadas por una luna casi llena. Esa nota resultó importante porque fue escrita sobre los hechos sin pulir aristas ni pedir permisos. Salió en primera, a toda plana y con foto. Quedó como referente del hecho durante meses y aún ahora, casi dos años después, sigue encabezando los resultados en cualquier búsqueda sobre ferrocarriles en Colombia:

Atentado Terrorista deja 4.100 toneladas de

Carbón en la vía férrea de Cerrejón

Por Clímaco Rojas Atencio

Redactor de EL INFORMADOR

Enviado Especial en Uribia

Testigo de Atentado Terrorista

Testigo Lamenta Atentado Ferrocarril – El Cerrejón – La Guajira – Foto G. Lofredo (2009)

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Cerca de 41 vagones retorcidos y 4.100 toneladas de carbón esparcidas en un radio de acción 500 metros, fue el resultado que dejó el atentado terrorista ocurrido la madrugada de ayer a la vía férrea del Cerrejón, en la que por fortuna no se presentaron víctimas humanas.

Los hechos se produjeron a las 3:12 de la mañana de ayer, cuando al paso de la locomotora Ciudad de Albania, detonaron la onda explosiva que hizo descarrilar a 41 vagones que llevaban carbón, hacía Puerto Bolívar, para la luego ser embarcadas a los mercados internacionales.