Venezuela: “Repuestos El Futuro”

por lofredo

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“Semillas de futuros inciertos, pequeños hombres y mujeres nacidos y criados en zonas de guerra”
Desplazados – Composición G. Lofredo (2009)

Con esa matanza en Portete empezó el Éxodo. Ahora queda un puñado de mujeres valientes y los niños. Los hombres no vuelven. Mucho y cuando lo hacen es casi como a escondidas por algo como vergüenza que les da estar vivos, no haber podido evitar la desgracia. Culpa. Impotencia. Otros asumieron la obligación de saldar los crímenes. Eso sigue. Al Chema Bala lo enjaularon por lo de Bahía Portete, de los demás no se sabe. Sigue preso en la Cómbita de Boyacá. Se lo endosan al Bloque Norte Auca. Dicen que al Jorge 40 lo extraditaron a Florida. ¿Ah Sí? ¿Cuándo? El 13 de Mayo del 2008. El año próximo entonces. Walter Mercado, el horóscopo preciso. Como dice el turco Omar.

Quizás necesitemos algún nuevo tipo de Infierno. Algo ingenioso. Porque si esto que tenemos, lo de todos los días, es como es, ¿a qué le va a tener miedo la gente? Allá sí saben tener la gente enjaulada. Usted, ¿Qué piensa? Dos millones y medio sin saber ni porqué ni hasta cuándo. Y escaparse no se escapan. Es decir, están enjaulados, casi puede decirse que la mayoría, precisamente por intento de fuga. Fuga de todo y de cualquier cosa; fuga por cualquier medio; fuga hacia cualquier lado. Da lo mismo. La fuga no es un medio, es un fin. Fugar en sí es una meta.

¿Servirá eso? Las jaulas. Porque siempre hay alternativas paa mantener encendida la lumbre del terror. ¿No será mejor espantar con los Mercados de Papel? ¿Los Bonos Inmortales? ¿Con la volátil libertad de los Fondos Soberanos? Financieras Tecnologías de Punta. ¿Quién sabe no? Inshallah. Salud.

¿Y a qué se debe esta digresión hacia el Voodoo Fiscomonetario a partir del Éxodo Wayuu hacia La Guajira Maracucha, New Orleans, New York, y New Uribia? No mucho y todo. No mucho porque es una reacción previsible y quizá prefabricada a la divulgación volumen catástrofe del strip tease de los Vende Monos de las Finanzas frente al momentáneo levantamiento de Zombies agusanados por la mala fé con que fueron tratados por los Maestros Patrones del Universo. Y estos asuntos tan aparentemente desconectados tienen Todo que ver entre sí porque siempre, decimos Siempre mayúsculamente, porque Siempre los Éxodos, las Fugas, las Migras, los Desplazados, los Boat People del Canal de los Vientos, o el tanto más benigno estrecho entre Tunisia y Palermo, entre Kiev y Francoforte, Todos y Siempre, tienen que ver con el Poder de tales sobre cuales. El Reparto de Poder cambia. Y cambia más rápido de lo que parece en un primer vistazo de algunos años. Como esos Megaciclones de Amoníaco, Azufre y Metano que llaman las Manchas Rojas de Júpiter, huracanes de tres o cuatro veces el tamaño de la Tierra, esos resultaron tan activos allá como lo son acá los Mitch y los Katrina del Caribe.

Ya ve cómo se mueve la cosa… No es por apantallarme pero soy bueno con los números. En eso nos parecemos. Usted y yo digo. También en los números nos parecemos con los de Irak. Entre dos y tres millones desplazados allá y acá. Acá éste año que termina, y esto lo tengo de fuente de confianza los colombianos vamos a desplazar 250,000 cristianos más que el año pasado. ¿Qué le parece el dato? Vamos segundos. Los únicos, escúcheme bien, los únicos que desplazan más gente que nosotros son los del Sudán, allá con Darfur, con turbante y sin turbante, no hay quién les gane. Nosotros somos más selectivos en esto. No desplazamos a cualquiera así porque sí no más. Por ejemplo: en La Guajira logramos desplazar más o menos uno de cada diez. Ahora si miramos como desplazamos indios, Kankuamo, Wayuu, Kogui, Wiwa, ahí sí se desplaza con entusiasmo. De los nuestros mandaron mudar como tres o cuatro de cada diez. Fíjese que de mi gente, digo la gente mía, Usted me entiende. De mi gente que cuando nos juntábamos alguien contó cuatrocientos y pico una vez. Ahora entramos todos en un bus más o menos y el chofer resulta que no es pariente… Y usted me pregunta por qué digo que sí a Sonia Sotomayor? Que sí. Que sí. Adelante. Algo tiene de Guajira esa mujer.

Esto que le leo ahora no sé quién lo habrá escrito pero parece que sí sabe de lo que habla, escuche bien:
“Es la violencia temprana, la violencia que espanta, el terror acumulado en conciencias frágiles que crecen con el recuerdo de la muerte y la huida apresurada, es el drama de los niños desplazados… “

¿Casi nada, eh? Debe ser cura y madre este, y sigue, vea: “La mayoría de los desplazados son menores, es decir, niños y jóvenes inmersos en el desarraigo forzado por decisión de los señores de la guerra y de la muerte. Pequeños seres humanos que acumulan la experiencia del dolor compartido, de la tierra abandonada, del sufrimiento urbano, del hambre que se vuelve costumbre, de culturas desconocidas, de nostalgias reprimidas, de los seres queridos ultimados, de recuerdos que vibran en silencio. ¡Juemá Caraio! ¡Hijué la Gran Puta coño! Le leo otro poquito y ya nos vamos, vea:

“Semillas de futuros inciertos, pequeños hombres y mujeres nacidos y criados en las zonas de guerra, niños obligados a obedecer el lenguaje de las armas que vieron disparar antes del éxodo forzado. Niños en la mira de los ejércitos de hombres que quieren perpetuar la guerra para sumar más combatientes a los enfrentamientos del absurdo.”

Nachtwey - Dope - Pakistan

Nachtwey – Dope – Pakistan

Señora, disculpe. El Reta busca a quienes todo le cuentan, los que todo parecen poder recordar, explicar, relacionar, pautar, juzgar incluso. Pero sólo distingue entre las sombras tres o cuatro siluetas que se alejan de la Bahía y se le adelantan. Y ahora qué? Ahora Usted se va a meter en su chinchorro y dormir como un angelito que se pasó con los tragos. Mañana Isidro y Rosquillo lo llevarán en la camioneta con su Africana hasta la mecánica de Sócrates. Saldrán de Portete antes de que aclare. No se preocupe Sócrates es una persona de confianza. Un mecánico de verdad y hombre de fe. A veces hace falta fe para ser mecánico cuando todo se rompe y a uno no le alcanzan ocho manos. Sócrates. Sí. Le dejarán la Africana como es debido. No cero kilómetro pero segura y contenta. De lo compartido esta noche no se acordará mucho. Una que otra cosa le vendrá cuando la necesite.

¿Y qué pasó con la niña Ingrid?

Digamos que Ingrid ha crecido, está mayor y ahora maneja moto y es del equipo de seguridad de la mina del Cerrejón. Sí es la única mujer del grupo. Esa mujer va a ir lejos. No se extrañe que en cualquier momento se cruzan de nuevo. Caminan entre arbustos y encuentran una trocha. Adelante está la choza donde cenaron un par de horas antes. Mañana cuando refresque espérela en Cuatro Vías. Descanse un poco. Haga turismo que para algo sirve.

El crepúsculo sigue en el claroscuro, por momentos noche cerrada y de pronto encendido por un fogonazo que marca las nubes, los médanos, la bahía. La mujer de poder ya no está. Los demás también se dispersan. La brisa sopla con más vigor. Caen unas gotas que prometen más aunque sin compromiso. Debe ser la cola del ciclón el que llamaron Dean, merodeando al norte de la Guajira como explicaba ayer Isidro hablando del Caribe y las tormentas. Vientos curiosos metiéndose donde les da la gana y el destino obliga.

Codazzi - Coquibacoa - Maracaybo 1840

Agustín Codazzi 1840 – Detalles de la Población en La Goajira y Región circundante al Golfo y Lago de Coquibacoa, luego Maracaybo. Codazzi ubica grupos Toar, Motilones, Goajiros, Sabriles, Guayimaes, Caralas. La carta señla las rutas de navegación y exploración del Almirante Colón.

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MARACAIBO: REPUESTOS “EL FUTURO”

Geriberto Antonio Fernández, de 35 años, conocido como “Genito” y oriundo del municipio de Maicao, fue asesinado, junto a otros dos Wayúu, con pistolas automáticas nueve milímetros por cuatro hombres encapuchados que conforman una red de sicarios al servicio de grupos armados ilegales que hacen presencia en la frontera.

Este múltiple homicidio ocurrió frente a la venta de repuestos y automotriz “El Futuro”, ubicada en el corredor vial Los Robles (Calle 148) de la parroquia “Luis Hurtado Higuera” situada en el sur de Maracaibo (Venezuela).

El múltiple homicidio se registró ayer, a las 9:00 am, en la calle 148 del barrio Los Robles. Cicpc maneja ajuste de cuentas. Los familiares estaban asombrados por el hecho.

Tres hombres de la etnia wayuu fueron acribillados por cuatro pistoleros, ayer a las 9:00 de la mañana, cuando salían de comprar unos repuestos para el camión Ford 350 en el que se desplazaban.

El triple homicidio ocurrió frente a la venta de repuestos y automotriz El Futuro, ubicada en el corredor vial Los Robles (calle 148), parroquia Luis Hurtado Higuera, al sur de Maracaibo.

Las víctimas fatales quedaron identificadas como Geriberto Antonio Fernández, de 35 años, conocido como “Genito”; Edinson López Vides, de 44 años; apodado “Lencho”, y Jhon Jairo Iguarán, de 29 años.

Testigos del hecho afirmaron que los tres hombres llegaron al local comercial en un camión Ford 350, color blanco, placas 614-XGU, para comprarle unas piezas que les hacían falta al sistema de luces.

Tras adquirir los faros y algunos bombillos, el trío de amigos se retiró del lugar, pero cuando se disponían a abordar el vehículo fueron asesinados a tiros por cuatro hombres armados.
Los disparos provenían de pistolas automáticas, calibre nueve milímetros y punto 40. La mayoría fueron en dirección a la cabeza.

El cuerpo de “Genito” quedó tendido a pocos metros de la entrada del local comercial. Jhon Jairo, al parecer, intentó escapar del ataque y cayó frente a la parte delantera del camión. Mientras que “Lencho” se desplomó a un lado de la puerta del copiloto.

Cada uno de los fallecidos recibió más de cinco balazos en sus tórax y rostros.

“Eran cuatro hombres en total, tres de ellos se encargaron de disparar en contra de los hombres y el cuarto estaba atento, mirando hacia los lados por sí se acercaba alguien”, comentó el testigo.

Se conoció que tras lograr su objetivo, dos de los homicidas escaparon en un vehículo Dodge Coronet, color verde; que salió con dirección a la zona industrial de Maracaibo. Los otros dos huyeron en un vehículo color rojo, último modelo, con destino al kilómetro 4.

Edward Campos, jefe de patrullaje de Polisur, precisó que “los asesinos actuaron con los rostros descubiertos y vinieron directamente a buscarlos para cometer el crimen”.

Varias comisiones del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) de las subdelegaciones Maracaibo y San Francisco se acercaron hasta el lugar para realizar el levantamiento del cadáver.

En el área donde ocurrió el múltiple homicidio se recolectaron varios cartuchos. Además los sabuesos del Cicpc se llevaron el camión 350 hasta la sede de la policía científica, para realizarles las experticias de rigor.

Horas después del suceso varios familiares de dos de las tres víctimas se acercaron a las adyacencias de la venta de repuestos para verificar lo que había sucedido.

Graciela Fernández, prima de “Genito” Fernández, indicó que su familiar y quienes lo acompañaban se dedicaban al comercio y transporte de víveres desde Maracaibo hasta la población de Paraguaipoa, en el municipio Páez.

“Él salió temprano desde su casa, en el barrio Los Robles, con Edinson y el chofer del camión. Me dijo que iba a comprar unos repuestos y luego que iría al taller. Al rato nos llamaron para avisarnos que lo habían tiroteado”, comentó la mujer.

Otro allegado a Fernández, quien prefirió no ser identificado, agregó: “Ninguno de ellos tres tenía problemas con enemigos ni nada parecido. Estamos desconcertados con lo que pasó, no tenemos idea de quienes pueden los responsables”.

Los familiares de Jhon Jairo Iguarán no llegaron hasta el lugar del suceso. Se conoció que era natural de la población de Maicao, Colombia.

Y para que no nos distraiga tanta letra negra en fondo blanco acá va una versión del sitio de lo sucedido, es decir en frente de “Repuestos El Futuro”, ubicada en el corredor vial Los Robles (calle 148), parroquia Luis Hurtado Higuera, al sur de Maracaibo.

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“Repuestos El Futuro” Parroquia Luis Hurtado Higuera, Maracaibo Sur – Digit Leonel Sandrea/ Gino Lofredo (2009)

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President Barack Obama and Supreme Court justice Sonia SotomayorSí: President Barack Obama and Supreme Court Justice Sonia Sotomayor – May 2009

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“¡Éste es un beso de despedida del Pueblo de Irak para ti Perro!”

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Usted amigo lector piensa que la dispersión a partir del éxodo de Portete hacia los zapatazos contra Bush y el asesinato de José Osvaldo Sucuzhañay en Bushwick, New york tiende a una paranoia universalista. Bueno quizá no lo piense así, así clarito pero una forma de pensarlo es dejar de atender debidamente a las coincidencias y a los tiempos. Pero para que Usted retome el ejercicio de relacionamiento le aportamos una noticia de Febrero del 2008, fecha que debe ser significada en función del Almanaque del Pijao de Oro que Usted deberá revisar para poner las cosas en su debida perspectiva. La noticia es la siguiente:

Entonces sí están muy ligadas estas cuestiones y por eso no podemos dejar de lado dos sucesos (insignificantes y decidores con las más explosivas contradicciones en momentos de alta tensión) antes de pasar a describir con mucho detalle y gran cariño la visita al Maestro Sócrates en Maicao. Los dos incidentes son:

Uno, Muntadhar al-Zaidi, reportero Iraquí de Al-Bahdadia TV pitcheó sus zapatos contra George W. Bush durante una conferencia de prensa el 14 de Diciembre del 2008. Mientras lanzaba los zapatos Muntadhar dijo a Bush: “Éste es un beso de despedida del Pueblo de Irak para ti Perro de Mierda”, según la versión de Notimex. En el mundo árabe el índice de popularidad de Muntadhar duplica el de cualquier Jefe de Estado de la región. Muntadhar sigue preso.

Dos, el 7 de Diciembre del 2008, el inmigrante ecuatoriano José Osvaldo Sucuzhañay fue asesinado a golpes en el barrio de Bushwick en Brooklyn, New York. La reportera Luz Plasencia escribió:

La iglesia Nuestra Señora de los Dolores en Queens se llenó de familiares y amigos quienes recordaban al inmigrante ecuatoriano. Durante la ceremonia, el sacerdote reflexionó sobre la muerte de Sucuzhañay: “Pedimos que esta Madre Nuestra dé fuerza a la madre de José, a sus hermanos, le aumente su fé en Jesús, le dé Consuelo Profundo porque es lo único que tenemos,” dijo el sacerdote.

Sucuzhañay murió luego que cuatro hombres lo atacaran a botellazos y con un bate de béisbol de aluminio. Él caminaba hacia a su casa junto a su hermano Romel quien dijo que los agresores les gritaron insultos anti hispanos. Se está ofreciendo una recompensa de $27,000 por información que conduzca a arrestos en este caso.

El cuerpo de Sucuzhañay será trasladado a su tierra natal del Ecuador el viernes donde será recibido por familiares y por el presidente Rafael Correa, quien le dará el pésame personalmente a la familia. Sucuzhañay es el segundo ecuatoriano que muere en un mes en la ciudad de Nueva York, tras el asesinato de Marcelo Lucero, ambos víctimas de crímenes de odio.

Lucero fue atacado por un grupo de adolescentes, uno de los cuales lo apuñaló en la localidad de Patchogue, en Long Island. Tras el ataque a Lucero, al menos una veintena de latinos han denunciado haber sido víctimas de agresiones por ser hispanos.

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José Osvaldo Sucuzhañay

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Jefferson St. Bushwick, Brooklyn, New York – Diciembre 2008 – Foto New York Times

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André Wenin
Leyes y prácticas relativas a los migrantes en el Primer Testamento


André Wénin es profesor de exégesis en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Aquí analiza las leyes de Israel referentes a los extranjeros. Si no siempre han sido llevadas a la práctica, los profetas no han dejado de repetir al pueblo elegido: ‘Recuerda que tú fuiste inmigrante en tierra de Egipto”.

En este artículo consagrado al extranjero en la Biblia — en particular en el primer Testamento — trataré de demostrar cómo la apertura particolar que Israel antiguo experimenta hacia los extranjeros se arraiga profundamente en la conciencia viva que tiene de haber sido él mismo, radicalmente, un extranjero. Lejos de proponerse como el criterio de lo universal humano, el Israelita reivindica su propia alteridad en nombre de la elección divina que le hace otro en vista de una misión para todos: testificar, por su vinculación a la Palabra de Dios, la posibilidad de resistir a la codicia que introduce la muerte en el mundo (Sab 2,24): testimoniar la posibilidad de cada uno, de cada pueblo, de habitar en su propio lugar sin tener que invadir el de otro, y de vivir su propia singularidad sin envidiar lo que es el otro, ni querer imponerle su deseo o su manera de ser.

En segundo término, se puede comprender que el Israel bíblico, de acuerdo a su vocación de elegido, se impuso el respeto frente al extranjero que atravesaba su país o venía a establecerse en su casa, provisionalmente o no.1 La expresión más fuerte de este respeto se lee en pleno corazón de la Torah, en Lv 19,34, en un texto que liga estrechamente el amor debido al extranjero con la conciencia que tiene Israel de su propia experiencia:

Será para ustedes como un nativo más y lo amarás como a ti mismo,

pues también ustedes fueron extranjeros en Egipto.

Esta línea global se inscribe concretamente en una legislación suficientemente desarrollada. En líneas generales se trata de reservar un tratamiento semejante a los Israelitas y a los extranjeros residentes con ellos en la tierra de Dios.

Es claro que la legislación fue evolucionando en el antiguo Israel. Por ejemplo, la afluencia de refugiados provenientes del Reino del Norte después de la caída de Samaria en 722 debió hacer que las cosas cambien en el sentido de la acogida y de una cierta igualdad entre Judíos y gentes del norte. Quizá a esta época, el concepto mismo de ger evolucionó. Sin embargo, sería forzar las cosas hacer del inmigrante del que habla el precepto del Levítico, un prosélito, un extranjero deseoso de asimilarse al pueblo de la alianza.

Pero mi perspectiva, en estas páginas, no es hacer la historia de las leyes veterotestamentarias relacionadas con el estatuto de los extranjeros, sino más bien revelar la imagen global que se desprende de las leyes de la Torah. Pero antes de detallar esta legislación, sería bueno decir una palabra de la realidad de los extranjeros en el Israel del primer Testamento.

¿Quién es extranjero?

En el primer Testamento, se distingue el nekar — es decir, el extranjero de paso a quien se debe hospitalidad — y el ger, el extranjero que, por una razón o por otra, se ha instalado en el país. De este segundo trataremos aquí.

Recorriendo las historias de Abrahám o de Moisés, se aprende lo que es un ger, un “residenté”: una persona que, después de haber dejado su clan o su patria, viene a solicitar asilo y protección a una comunidad humana que vive en otra parte (Gen 23,4; Ex 2,22 y 18,3). El estatuto particular de este inmigrado está relacionado al hecho de no poseer la tierra en el país a donde ha venido a implantarse. Se verá, pues, obligado a ser un cliente, un trabajador asalariado o un siervo de un nativo que dispone de una tierra. Sin embargo, este último no tiene el derecho de tratarle como un esclavo, aun si es extranjero (Dt 24,14).

No explotarás al jornalero pobre e indigente, tanto si es uno de los tuyos,

como si se trata de un extranjero que reside en tu tierra o en tu ciudad.

En efecto, no gozando de autonomía económica, el emigrante es frecuentemente pobre y miserable. Como tal, está bajo la protección directa d Dios. Esto es to que afirma Dt 10,17-18.2

El Señor su Dios es el Dios de los dioses y el Señor de los señores; el Dios grande, fuerte y temible que no hace distinción de personas ni acepta sobornos; que hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al extranjero suministrándole pan y vestido.

El texto se prolonga invitando al Israelita a amar al extranjero, pues añade (v. 19): “Amen ustedes también al extranjero, ya que extranjeros fueron ustedes en el país de Egipto”.

Legislaciones bíblicas relacionadas con los immigrantes

Estamos, pues, en el principio fundamental del amor al extranjero. Cuando la ley bíblica habla de amor, claro que no se trata de sentimientos o de afectividad. Evoca, prioritariamente, el respeto y la solicitud benevolente. Por lo demás, esta ley no se queda en los principios. Efectivamente, la protección con la que Dios envuelve al extranjero y que Israel confiesa haber exper mentado desde su permanencia en Egipto se desarrolla concretamente en una serie de medidas jurídicas particulares de las que son frecuentemente también beneficiarios otros pobres, como la viuda y el huérfano. Pero, más allá de esta leyes de tutela justificadas por la situación precaria de los pobres, cuando se la considera en su desarrollo histórico más tardío, se constata que la legislación bíblica tiende a reconocer al extranjero derechos y deberes semejantes a los de los Israelitas. Retomemos estos dos puntos, uno después del otro.

Una potección especial justificada por la precariedad

En los códigos bíblicos, se encuentran dos tipos de recomendacione para proteger a los inmigrantes.

Hay por un lado las leyes negativas. Su finalidad es tratar de oponerse a comportamientos inicuos que consisten en abusar de la precariedad y de la debilidad de los extranjeros que residen en medio de Israel. Un precepto muy antiguo procedente del “código de la Alianza”,3 presenta el principio en estos términos: “No explotarás ni maltratarás al extranjero, porque ustedes también fueron extranjeros en Egipto” (Ex 22,20). Un poco más lejos, el mismo código precisa que Israel conoció lo que es la vida de un immigrado, por haberla vivido él mismo. No dar al emigrante el mal trato que sufrió cuando vivía como extranjero en Egipto, es para el Israelita, como reconocer su ser profundo haciendo memoria de sus orígenes. Y puesto que él conoce el sufrimiento del débil oprimido o explotado, no tiene excusas si hace sufrir a los otros.

Un segundo precepto negativo proviene del más reciente “código deuteronómico”.4 Toca los derechos esenciales de la persona, derechos que se corre el riesgo de ridiculizar tanto más fácilmente cuando esta persona es frágil. Por eso no es inútil recordar que cada uno tiene derecho a la justicia, y que esta debe ser respetada en todos los casos: “No violarás el derecho del extranjero, ni el del huérfano” (Dt 24,17). Algunas líneas más arriba, por otra parte, el mismo código menciona uno de esos derechos fundamentales: el de garantizar el salario diario a todo obrero (v. 14-15).

Junto a estas prohibiciones, se encuentran otras recomendaciones, estas positivas. Se trata de actos concretos a realizar a favor de los pobres en general y de los inmigrados en particular. Así por ejemplo, la ley del reposo semanal hace explícita mención del inmigrante: concederle su día de descanso es rechazar concretamente el tratarlo como esclavo (Ex 23,12). Este precepto, sin duda antiguo, se encuentra por to demás en las dos versiones de la ley de las leyes, el Decálogo, donde el inmigrante es puesto en evidencia, al final de la lista de los que no se tiene derecho de hacer trabajar el séptimo día (Ex 20,10 y Dt 15,14).

Igualmente, el extranjero se beneficia, con el mismo título de los pobres, de las medidas económicas destinadas a ayudarlos. Así, el código deuteronómico le autoriza a espigar en un campo ya cosechado, a cosechar olivas olvidadas en los árboles o a racimar las viñas después de la vendimia (Dt 24,19-22):

Cuando coseches el trigo en tu campo, si olvidas en él una gavilla, no vuelvas a buscarla.

Déjala para el extranjero, el huérfano y la viuda, a fin de que el Señor lo Dios bendiga todo lo que haces. Cuando recojas el fruto de tus olivos, no regreses a buscar lo que hayas dejado;

Io que quede déjalo para el extranjero, el huérfano y la viuda. Cuando recojas las uvas de lo viña,

no regreses a buscar lo que hayas dejado; déjalo para el extranjero, el huérfano y la viuda.

La versión de esta ley en la “ley de santidad” en el corazón del libro de Levítico 5 precisa en dos ocasiones que estas circunstancias pueden dar a Ios propietarios la oportunidad de ser generosos (Lv 19,9-10; ver 23,22):

Cuando hagan la cosecha de sus tierras, no cosecharán hasta la misma orilla del campo. No recogerás las espigas caídas. No regresarás para cortar los racimos que queden en lo viña, ni recogerás los frutos caídos en tu huerto, sino que lo dejarás para el pobre y el extranjero.

En fin, el “código deuteronómico habla de un diezmo trienal voluntario cuya finalidad es ayudar a los económicamente débiles, a saber, precisa el texto, aquellos y aquellas que no se benefician de la propiedad de la tierra dada por Dios a su pueblo. Entre ellos, con seguridad se encuentran los extranjeros (Dt 14,28-29; ver también 26,12-14).

Cada tres años apartarás los diezmos de los productos de ese año y los depositarás a las puertas de tu ciudad. Allí vendrá el levita, que no recibió nada en el reparto de la herencia de ustedes, el extranjero, el huérfano y la viuda de tu ciudad, y comerán y se saciarán para que el Señor tu Dios bendiga todo lo que haces.

Hacia una igualdad de derechos y de deberes

Pero eso no es todo. En los códigos más recientes de la Torah de Israel, el legislador va más allá de estas medidas de protección justificadas por la situación precaria de los inmigrados, y concede a aquellos derechos y deberes semejantes a los de los israelitas. Se nota este fenómeno en el caso de precepto jurídicos, morales y culturales. El principio se enuncia como conclusión del conjunto de leyes denominado “ley de santidad” donde la igualdad del Israelita del inmigrado ante de la ley se apoya en la autoridad misma de Dios (L 24,22):

La misma justicia usarán con el extranjero y con el nativo. Yo soy el Señor, tu Dios.

Esta similitud se señala ante todo en el derecho de ser juzgado según la justicia cuando se ha cometido un delito (Dt 1,16) o también en el de sustraerse a la venganza de la familia de un muerto víctima de un homicidio involuntario (Nm 35,9-29, sobre todo v. 15).6

Igualmente, los inmigrados están sometidos a las prohibiciones ético-religiosas relacionadas con la blasfemia del nombre de Dios (Lv 24,16), los sacrificios de niños (20,2-3), también las prácticas sexuales ilícitas como las diversas formas de incesto, la homosexualidad y la zoofilia (18,6-29, sobre todo v. 26). Si el legislador precisa que estas reglas se aplican también a los extranjeros no es porque ellas sean las únicas disposiciones objeto de tal aplicación: son más bien prohibiciones de las que se podría pensar que solo son aplicables para los israelitas y no para los inmigrados. Por una parte, estos no adoran al Dios de Israel, no están obligados por leyes particulares ligadas a la alianza con Israel. Por otra parte, en su país de origen sus hermanos de raza ofrecen sacrificios humanos o se muestran más liberales en materia de costumbres sexuales (18,29); pero los que han inmigrado a Israel están obligados a esas leyes.

Asociados al culto

Más sorprendente todavía: las leyes que regulan el culto y, por este título, símbolos de la pertenencia al pueblo elegido, no excluyen de ninguna manera a los inmigrados. Estos últimos están pues asociados a las fiestas de Israel. Así, se los menciona explícitamente a propósito de las fiestas mayores del año litúrgico: la Pascua (Nm 9,14) y los Ázimos (Ex 12,19), las fiestas de las Semanas y de los Tabernáculos (Dt 16,11-14)7 como también el día del gran Perdón, el Yom Kippur (Lv 16,29). Sin embargo, el ritual de la Pascua en Ex 12, estipula que el inmigrado debe estar circuncidado para poder asociarse a la celebración de los Israelitas; si tal es el caso, está sometido a las mismas prescripciones que ellos (12,48-49). Los dos textos sobre la Pascua concluyen además con un recuerdo del principio fundamental: “regirá la misma ley para los nativos y para los extranjeros que viven entre ustedes” (Ex 12,49; ver Nm 9,14).

En fin, ciertas leyes sobre los sacrificios se aplican también a los inmigrados. Es el caso sobre la prohibición de sacrificar fuera de un santuario y de consumir la sangre, por la impureza que contrae el que come la carne de un animal muerto (Lv 17, 8-16) y por la manera de preparar el agua de las purificaciones (Nm 19,10b). En fin, las prescripciones sobre las ofrendas vegetales se applican tanto a los israelitas como a los inmigrados (Nm 15,14). Este último texto se termina con la repetición de la fórmula conocida en lo sucesivo (v. 15-16)

En la asamblea, tanto ustedes como el extranjero observarán el mismo rito, pues es un rito eterno de generación en generación. En presencia del Señor ustedes y los extranjeros serán iguales. La misma ley y las misma costumbres tendrán ustedes y los extranjeros que residen entre ustedes

Una igualdad de principio, negaciones prácticas

En los textos que acabamos de revisar rápidamente, dos fórmulas vue ven de manera recurrente: “Ustedes mismos han sido extranjeros en Egipto”, y “La misma ley vale para ustedes y para el imigrante.” Estas fórmulas son reveladoras, me parece, de un tipo de espíritu igualitario que el legislador bíblico trata de instaurar en las relaciones entre sus compatriotas y los extranjeros que residen con ellos. Si Israel es desde el origen un extranjero migrante, ¿por qué tratar a sus semejantes de manera diferente? Como ya hemos leído en Dt 10,19: “Amen ustedes también al extranjero, ya que extranjeros fueron ustede en el país de Egipto”.

Esto no significa, sin embargo, que la realidad concreta haya sido ideal. Otros escritos del primer Testamento atestiguan que los inmigrados, junto coi otros pobres, han sido víctimas de la injusticia, de la explotación y de la opresión por parte de los israelitas (ver el Sal 94,6). Por otra parte, los profetas no han cesado de denunciar en su tiempo esas prácticas contrarias con lo qui ellos estimaban ser el corazón de la fe del pueblo elegido. AI comienzo del exilio, enumerando los crímenes cometidos por Jerusalén, el profeta Ezequiel formula este reproche a esa ciudad, que la llama “la ciudad sanguinaria” (E 22,2.7): “Tus habitantes desprecian al padre y a la madre, tratan mal al extranjero, oprimen al huérfano y a la viuda”.

Y después del retorno el profeta Malaquías le hace eco (Mal 3,5): “Yo me acerco a ustedes para juzgarlos, y con decisión testifico contra los hechiceros, los adúlteros y los que juran en falso, contra los que defraudan al obrero en su sueldo, oprimen a la viuda y al huérfano y violan el derecho del extranjero, sin temerme a mí, dice el Señor poderoso”.8

En todo caso, se puede decir que esos profetas trataron de mantene vivo el ideal igualitario que testimonia también la ley. El profeta Ezequiel irá más lejos en la expresión de este ideal. Anuncia en efecto que, en la época de la restauración de Israel después del exilio, los inmigrados serán miembros en forma total del pueblo elegido, y recibirán ellos también una parte de la tierra dada por Dios (47,22):

Los extranjeros residentes… serán para ustedes como si hubieran nacido en Israel entre los israelitas y participarán en el reparto con ustedes para obtener su parte en medio de las tribus de Israel.

Tentativa de asimilación

Pero las cosas no suceden así. Después del dificil retorno del exilio, los Judíos encuentran su pequeño país perdido en los confines de un inmenso imperio. Afrontados a vecinos poco cómodos, buen número de ellos va poco a poco a encontrarse insertos en un movimiento de repliegue nacionalista que se hace muy sensible al fin del siglo V. Por temor a que su identidad se diluya, los responsables del pueblo toman medidas contra los inmigrados. Estos se ven casi forzados a asimilarse, es decir, a renegar su diferencia para hacerse Judíos. Si rechazan, deben abandonar el país. Esta reacción de identidad con tintes xenófobos, testificado por los libros de Esdras y Nehemías, culmina en una medida particularmente significativa: la prohibición de matrimonios mixtos y la conminación hecha a los judíos de despedir mujer y niños si la esposa es extranjera.9

En tal contexto, sobre todo de parte de los sabios, se manifiesta una reacción. En su reflexión y en sus escritos, tratan de mostrar el aporte de las culturas extranjeras a la reflexión de Israel y la fecundidad de un diálogo con ellas.10 Los pequeños libros del primer Testamento comúnmente fechados de esta época, los panfletos, estigmatizan no sin humor el repliegue de identidad. Así, el libro de Jonás relata que cerrándose sobre sí mismo y manteniéndose a distancia de los extranjeros negándoles la posibilidad de acceder a la misericordia de Dios, Israel en verdad escogió la muerte, mostrándose infiel a la elección y a la misión profética que de ahí se desprende. Reprodujo de alguna manera la actitud de Caín, incapaz de alegrarse con los beneficios de Dios concedidos a su hermano (cf. Gn 4,5). De la misma manera el libro de Rut demuestra que el gran Israel del tiempo de David no habría sido lo que fue si los Judíos de entonces se hubieran cerrado a las relaciones con el extranjero.… Rut ¿no era una mujer Moabita, excluida de la asamblea de Dios? Sin embargo, cuando decide vincularse al Dios de su suegra viuda y emigra para seguirla al país de Judá, es acogida por Booz, un hombre del lugar preocupado por practicar las leyes de protección a los extranjeros y a las viudas. Rut se casará con este acogedor justo, y de esta pareja nacerá el abuelo paternal del Rey David. ¿Pero estos sabio fueron alguna vez escuchados?

Un deslizamiento de vocabulario

Pues si la profecía igualitaria de Ezequiel se cumplió fue en un sentido muy particular. Los extranjeros de Judá que no quisieron asimilarse a los nativos fueron puestos a un lado, la apertura se cambió en cerramiento.… La lengua, por lo demás, lo atestigua. En los escritos tardíos de la Biblia hebraica no se utiliza más el término “inmigrado” (ger). En cambio, se emplea la palabra que designa extranjero de paso (nekar), aquel en quien no se reconoce.11 Otro signo de este mismo género es perceptible en la traducción griega del primer Testamento, realizada en Alejandría en el siglo III. En esta célebre versión llamada “de los setenta”, el término que designa al inmigrado en hebreo (ger) es traducido en griego por la palabra que califica a un extranjero que se adhiere al Judaísmo (prosélytos).12 Para quien leía la Biblia griega, el “extranjero”, era el convertido… ¡Qué desviación de sentido han conocido así los textos! Hablaban de acoger la diferencia; se les ha aplicado a gentes que se querían semejantes.…

Conclusión

Junto a leyes cuyo espíritu se inscribe en la trayectoria de la mejor tradición de Israel, el primer Testamento testimonia prácticas menos acogedoras, más frías con relación a los extranjeros. La apertura que se debe manifestar respecto a gentes diferentes es frecuentemente tributaria de la situación que se vive. Cuando se lo siente en posición minoritaria, todo extranjero representa una amenaza potencial que cuestiona un ya precario equilibrio. La tentación a replegarse y a excluir se presenta y es comprensible. Este no es el ideal, y tanto las leyes bíblicas como los profetas que les hacen eco en su predicación tienen el mérito de recordar sin cesar que esta no es la voluntad de Dios para su pueblo.

En este sentido, el Nuevo Testamento refleja un ejemplar dinamismo. Los primeros escritos cristianos, en efecto, muestran como Jesús primero, la joven comunidad de Jerusalén después, conocieron esta tentación del repliegue, típicas de gente en posición de fragilidad o en búsqueda de su identidad. Pero ellos tuvieron la audacia de escuchar el llamado de la vida. Así en el evangelio de Mateo, Jesús dice estar enviado primero solo a las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mt 15,24), y hacia ellas envía también a sus discípulos, prohibiéndoles entrar en casa de los samaritanos (10, 5-6). Enseguida, no sin una cierta resistencia este mismo Jesús se abrirá al extranjero por medio de una mujer, una Cananea que se obstina en pedirle la curación de su hija enferma (15, 21-28), y después de la resurrección Jesús enviará a sus apóstoles a todas las naciones (28,18-20). Los Hechos de los apóstoles relatan como las oposiciones suscitadas al comienzo por la apertura a los paganos fueron vencidas por la atención a la Palabra y a la acción divinas a favor de los extranjeros. Pues si Dios acoge a los que no son del pueblo que él ha elegido ¿sus fieles podrán practicar la exclusión sin oponerse a su espíritu? (Hch 10, 44-48; 11,15-18).