4. Pijao de Oro y Almanaques

por lofredo

Decameron Tours Ecotrekking 1687

Mañana no es otro día, Aparicio. Mañana es lo mismo que el hoy de hace un mes. Nos limpiamos con el almanaque. Las fechas del cuento de la historia se deciden con el sorteo del Pijao de Oro. Las cuestiones pasan. Cuándo fue o será es otra cuestión. El Pijao de Oro. Cambian detalles no más. A nosotros nos gusta la lotería. Todos ponen plata en los números cada semana. Sin falta. Siempre. A veces más, a veces menos. Como era con la limosna en la canastita del cura, parecido.

Yo le pongo un billete al 3182 en el Pijao de Oro porque es el sorteo histórico, digamos. Todos los grandes se la juegan con el Pijao. El que me cuenta y le consta es el que fue mi profesor de historia, el mejor en lo suyo, Arturo Alape, ¿conoce? De historia se las sabe todas y las que no, bueno para las que no está siempre el Pijao de Oro. Tengo dos números más que ya me van a salir, verá: el 1538 y el 1610, ¿le gustan? ¿Cómo se le ocurren los números? Se los sueña, seguro que se los sueña ¿no? Cosas que uno encuentra por ahí y que se le pegan. Vea, resulta que contra los Pijaos, que eran indios de por Popayán, hubo 3182 ataques, desbarajustes, batallas, masacres digamos, eso suma 14, es decir, 5, y a mí siempre me gustó el 5, un número lindo, bueno. Ajá. ¿Y los otros?

Es que esos sangrados los hicieron justo entre 1538 y 1610. Y antes de matarlos, para quitarles las tierras, les leían el Requerimiento, en latín, no faltaba más, para que se entienda. Es que no hubo ni habrá jamás lengua más precisa y certera.

Familia Wayuu J. Marcela Contreras (2007)

Fíjese que la brisa le viene de la derecha, siéntala y corrija contra la corriente que viene con el aire de lejos, del desierto, de África. Siempre sopla de allá aunque engañe en el embudo. Trae toda la humedad y se mete como una verga tirabuzón en la papaya caliente. Pero usted navegue su moto a vela hacia el Norte, ubíquese. La Guajira desaparece a popa. Ahora estamos con ciclón y sólo verá mar y cielo gris, bochorno espeso. Una sopa marinera en blanco y negro. El ciclón lo va a zarandear y a confundir. Pero aguante canalla, aguante.

Al tercer día tendrá costa delante, llegará a una playa, beberá agua de coco y le darán de comer pescado, un trago de aguardiente y dormirá en una choza de palma en el caserío. Lo despertarán las manos de mujer negra que le untarán la piel quemada y reseca con un aceite fragante que le hará soñar con tambores y hogueras. Afuera verá las dos banderas que juntan Haití con Saint Domingue, dos corrales con cuatro lenguas, cocidos con un tramo de cerco de huesos y tripas. Eso está a tres días y tres noches al Norte del Morro de La Guajira. Son con bolero no da bachata.

Pero puede que nunca llegue. Si los vientos del Este le ganan y lo empujan, como casi siempre ocurre, puede que, delirante y medio muerto, se encuentre con islas donde sólo habitan mujeres, islas de azúcar y chocolate, o la Isla del Maíz, donde sólo podrá comer langosta con ketchup y algas secas. O puede que se engañe frente a Bluefields y se enamore bailando Palo de Mayo con el cuerpo untado de aceite de tiburón en la Mosquitia Nicaragüense.

banner_gino1

Adquiere este libro en:

amazon.com
ReadOnTime
Todoebook
norma.com