19. Fantasías de Medellín

por lofredo

Paul Teutul American Chopper Orange County, N.Y. G. Lofredo (2009)

Luzmila Fuentes Carrizal de 44 años, nacida en Medellín, es fanática admiradora de Carlos Gardel, de Michael Jackson, de Fernando Botero, de Pablo Escobar y de Alonso Salazar, y admiradora no quiere decir que aplauda  todo lo que hicieron y deshicieron en sus cortas vidas. No. No. No. Aparicio se sentía mal porque de Gardel sólo sabía que era uruguayo; de Escobar lo que había leído en la lápida y de los otros nada, pero nada.

Recordemos que Michael murió el 25 de junio del 2009. En ese día Aparicio Retaguardia cruzaba de Norte a Sur la ciudad de Medellín con la ayuda de un colega que se hacía llamar Lombrices y montaba una XR650 sin silenciador y con unas placas de Fredonia poco tranquilizantes. Aparicio lo seguía en la Africana  bajo el sol del mediodía parado en los estribos para ver mejor por encima del tráfico militante del almuerzo, el casco sin visera y con los colores del Capitán Colombia. A Lombrices lo había conocido en un control caminero. Antes del gesto o palabra se miraron las motos con detenimiento. Gente en motos como esas no pueden ser cagadores, cuestión de estirpe, cuestión de mosqueteros: todos para uno y uno para todos. En el siguiente paradero para tractomulas y ecotroques de dieciocho ruedas se detuvieron a tomar un tinto, decir sus nombres y seguir el camino. Lombrices se ofreció a guiarlo para que el Reta pudiera recorrer algo de  Medellín jugándose la vida pero sin tener que perderla.

Thriller Zombies. Michael Jackson (1958-2009)

“Lo secuestraron el día de su nacimiento, el 29 de agosto de 1958. Soltó el primer berrinche y ¡Zas! Lo metieron en el cambuche, a darle teta y miel y a pellizcarlo para que cante, y que mueva las piernas, el nene, y rápido que hay que pagar la renta, la ropa y las peluqueadas Afro. La familia lo secuestró: Deja que yo lo cuido. Préstame que le enseño piano. Dale, dale que ya casi zapatea. Un negrito haciendo el Tap Dance siempre cae bien a los blancos que se creen chéveres. Además es medio café con leche, y con sombra y buena luz más leche y el café liviano. Eso ayuda. No cumplía diez años y ya lo tenían secuestrado entre la familia, los promotores, las disqueras y quien sabe quién más. Al rato hubo media humanidad de carceleros escuchándolo respirar, mirándolo transformarse. Secuestradores de todo tipo: desde impúberes a bisabuelas, algunas enamoradas, otros sólo histéricos; ojos en blanco, convulsiones, lágrimas”

Entonces Aparicio descubre a Michael Jackson en Medellín. Alguien lo engancha y lo mete en el desfile para enseñarle el moonwalk, el cuello de ganso y los espasmos de androide. Aparicio trata pero no es fácil: doscientas libras, la barba bíblica, las botas motoqueras, los anteojos culo de botella, y el troncazo que siempre fue para moverse con el más elemental sentido del ritmo. Cierto es que lo intentó y todo tranquilo. Desde los llantos por Michael a la Dama Ronca del Tango, a la Casa Gardeliana, a la muestra de las Harleys de Orange County, hasta  la Plaza del Orgullo Gay donde las chicas competían por llevarse a Papá Noel con trineo y todo a conocer la noche inolvidable de Medellín.

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