24) Cambia, Todo Cambia

por lofredo

Cambia lo superficial cambia también lo profundo cambia el modo de pensar cambia todo en este mundo Cambia el rumbo el caminante aunque esto le cause daño y así como todo cambia que yo cambie no es extraño Pero no cambia mi amor por más lejos que me encuentre ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente Lo que cambió ayer tendrá que cambiar mañana así como cambio yo en esta tierra lejana

El Reta se metió a fondo en el relato de Ercilia sobre el secuestro y rescate de su primo Joussef, y está tan adobado en las especies y los fluidos mágicos de la peligrosa y pelirroja jueza que no puede responder, comentar o acotar. Gime por momentos. Tiene los puños apretados y golpea suavemente la mesa, como si marcara el ritmo de aquel suceso.

El desenlace de la historia del rescate es cuando juntos, padre, hermano y amigos sacaron vivo al muchacho secuestrado por dos años de la Cueva de Perlas de la Isla Cubagua. De allí lo cruzaron en lancha, de noche, a la Margarita; bebieron, comieron, cambiaron de aspecto y siguieron por avión hasta Maracaibo. Allí los esperaba una camioneta con matrícula guajira. Dieron unas vueltas por la periferia en llamas de la ciudad, comprando lo que todos adquieren de aquel lado porque el precio conviene. Llenaron de gasolina el tanque oficial y el de debajo del asiento trasero. Como cualquier vecino, cruzaron por tierra hasta Maicao. El Reta escucha, imaginando cada detalle como si estuviera en un trance. Llegaron a los tumbos por trochas sin aduana, justo a tiempo para terminar el velorio y acompañar el entierro de la madre de Américo y Joussef.

Familia Guajira G. Lofredo (2007)

Afuera, abriendo camino con los faros, llega, de frente a la puerta del restaurante, la Freewind rojinegra que Pablo había acomodado junto a la Africana, esa tarde, en el parqueadero de visitas de El Cerrejón. Ingrid conduce y Pablo va de acompañante. Pero repasemos para los más vulnerables a la arbitrariedad narrativa: la Dra. Ingrid DiManso, geóloga comprometida con el medio ambiente y la justicia social, conduce la Freewind y todo indica que sabe lo que hace. Las piernas largas y su peso medio ayudan.

Y que lo digan en la radio
que yo te quiero de veras…
Que lo digan en los diarios
y después de la novela…
Que lo digan en la China
y que lo digan en la Luna…

La Freewind es más liviana, más ágil. Detrás va el colega del descenso de la tarde por los espirales de El Cerrejón. Es Pablo Mondragón, quien es el hijo guajiro del patriarca carbonero Drummond y medio hermano del heredero, todavía a cargo, de la empresa familiar (operaciones en 23 países, 8% producción mundial y con deudas tan insostenibles que nadie, o muy pocos, se imaginaría realmente a quién pertenecen hoy o el mes pasado).

Sí. Sí. Sí…
Que este amor es tan profundo…
Que lo digan en los diarios y
después de la novela…

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