Mandrágora, Almizcle y Sándalo

por lofredo

Los hombres sudan. Los motociclistas sudan mucho. El sudor masculino contiene rastros del aroma de almizcle. Dicen que proviene de una feromona sexual que abunda en la saliva de los jabalíes. Probablemente son varias sustancias emparentadas con la testosterona pero que carecen de sus efectos androgenitos y anabólicos. Las secreta la glándula adrenal que también produce adrenalina y dopamina. Un órgano delicado pero con posibilidades sensacionales para amar, guerrear, chicletear y sentirse un superhéroe. Los que detectan las feromonas sexuales en el olor corporal y en los perfumes saben cómo alerta el interés afectuoso de las mujeres y los hombres atraídos por lo que se percibe como masculino. Almizcle, sándalo y sudor podrían tener que ver con lo que sucedió y contaremos. Pero no sabemos aún con certeza lo que la Glándula Secreta.

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Matadero de Ovinos para Exportación – Puerto San Julián, Provincia. de Santa Cruz,
Patagonia Argentina – Foto Gino Lofredo (2006)
 
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Llegó al control de entrada de El Cerrejón a las tres de la tarde. Sus datos estaban registrados y le dieron paso con identificación de visitante. Dos cámaras registraron su ingreso. Además de las camionetas todo terreno del personal dirigente había una buseta de turismo y un camión refrigerado de abastecimiento al tráfico aéreo. Arrimó la moto al lado sombrío de un contenedor etiquetado en Hamburgo.

La Sala de Recepción estaba sobre lo que quedaba de un cerro al borde del cráter excavado. La temperatura era de 36 grados centígrados. Seco y sin brisa. Lejos aún, al norte, se juntaba una neblina escasa. Los visitantes ya estaban dentro. Se servían refrescos en copas alineadas sobre una mesa de mantel blanco. El aire acondicionado restauraba y ordenaba la atención del grupo que se acomodaba en butacas amplias, frente a una pantalla de plasma. Cinco empleados asistían en silencio. Portaban audífonos de intercomunicador celular y guayaberas de bordado mínimo. Estaban armados pero casi no se notaba. Había treinta y siete personas en la sala. Sorprende que tantos viajeros compartan el interés por la minería de carbón a cielo abierto. Las reliquias industriales son una atracción que al Reta le da pena tener que admitir. En el cuaderno apuntó: Mega-Atracciones. Matadero San Julián. Dakar Cono Sur 2009. Todo Terreno, Camiones, Chicletas, Cuadrones. Médanos de Atacama. Namib Andino.

Cuando se sumó al grupo tecnófilo, el plasma mostraba un dibujo esquemático de la geología de la Península Guajira, entre el Lago Maracaibo y la falda occidental de la Sierra Maestra. Manchones de petróleo y carbón. Globos de gas. Bolsones menores de oro, cobre, molibdeno. Manchas de tamaños y colores proporcionados a la reserva disponible y su valor potencial.  El Cerrejón emplea 6.374 trabajadores, incluyendo al personal de jefatura, administración, apoyo y seguridad. 78% hombres, 22% mujeres. Dos de cada tres son nativos de La Guajira y, entre estos, la mitad se identifica como wayuu. El otro tercio llegó desplazado por el Mal de Ojo y el Cambio Climático. Los especialistas extranjeros promedian sesenta. Uno por ciento. Norteamericanos.

La guía anfitriona hablaba indistintamente en inglés y castellano, repitiéndose cuando le parecía oportuno. Lucía menos de treinta años. Vestía pantalones jeans y una camisa de trabajo de corte masculino que resaltaban su silueta. Su nombre y responsabilidad estaban bordados en letras negras, tres dedos a la izquierda del segundo botón. El viajero atento podía notar que el uniforme sólo aparentaba atenerse a las normas de seguridad industrial. El pañuelo de seda roja anillado al cuello centraba la atención de los ingenieros jubilados. Las botas negras, prácticas y acordes con el trabajo asignado, se ajustaban al empeine y los tobillos como corsés. La suela y los tacones eran de caucho negro y le agregaban unos elegantes centímetros a su altura.

Como en el video que promociona el turismo en Colombia: el único peligro es que los visitantes se queden. Muchos lo hacen. Algo los embruja, dijo con encandilante seriedad la Dra. Ingrid B. DiManso. Geóloga. Ingeniera. Explosivista. Quién habrá sido el DiManso meridional que emparentó la mujer de piel cobriza y pómulos marcados que ahora les guiaba hacia una maqueta de la mina y activaba en el plasma otra simulación tridimensional del cráter. Doble espiral en el espacio sobre la maqueta tradicional de balsa y miniaturas. Escalera Vaticana. Romano y Nativo. Tosca Industria Doble Vía Cielo Tiniebla. Movimiento Perpetuo.

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Fondo de Ojo – Escalera Espiral Museos Vaticano – Gino Lofredo (2009)

A cielo abierto: 9 x 3 kilómetros, 27 kilómetros cuadrados, 2.700 hectáreas, 220 metros de profundidad, 6 kilómetros cúbicos de material, 6.000 millones de toneladas métricas extraídas. El consorcio de empresas El Cerrejón tiene los derechos de explotación de 67.000 hectáreas. Otras empresas operan en toda la región. La segunda de mayor importancia por sus reservas es la Drummond, que maneja el complejo El Boquerón y tiene su propio ferrocarril y puerto de aguas profundas. Geología: edad terciaria, carbón formado hace 25-55 millones de años. Bajo en cenizas y muy bajo en azufre. Ideal para plantas termoeléctricas y para quemar la inyección de pulverizado y fraguar acero. Las reservas confirmadas de esta parte activa de El Cerrejón suplirían la actual producción durante cien años.

Al Reta le intrigó también otra mujer en la sala. Primero vio su cabello ondulado y rojizo, luego la espalda pecosa y bronceada. Cuando cruzaron miradas, ninguno de los dos pareció sorprendido de encontrarse allí. Habían compartido un atardecer en Cabo de Vela, en la punta, junto al faro, la brisa, un chocolate. Eso fue antes de conocer a la niña Ingrid y a los italianos. Antes del pinchazo y de Portete, que parecían haber sucedido tiempo atrás, aunque sólo habían pasado tres días. El encuentro en Cabo de Vela los dejó con ganas de más pero sin estribo para el seguimiento. Nada anotado. Ni la ciudad siquiera. Sólo Ercilia y un apellido árabe. ¿Celular? De vacaciones no carga. Dijo ser Juez y estar en Riohacha dictando talleres sobre el Debido Proceso, el peligro de los atajos fiscales, la confianza blanda en la evidencia del instinto, las versiones interesadas, verdades a medida y despachos relámpago sin apelaciones dilatorias. Debido Proceso. Obediencia Debida. Debida Diligencia. Indebidas Conductas.

Intercambiaron los besos de mejilla y el abrazo de reencuentro con un toque más de roce de piel con piel que lo acostumbrado entre quienes casi no se conocen. ¿Cómo has estado? ¿Lo del Debido Proceso, bien? ¿Tus amigas te siguen apretando de atrás cuando las paseas en la Africana? Un juego recién inventado: cosquillarse la imaginación.

Las parejas mayores tenían aspecto de recién jubilados. Hijos dispersos y encaminados. Canas disimuladas con tintes leves. Zapatos cómodos y recorridos. Pantalones con bolsillos prácticos. Las mujeres llevaban el pelo corto y mostraban mejor estado físico que los hombres. Cámaras compactas y eficaces. Anteojos enmarcados en estilo noventas. Lentes bifocales o progresivos con ajuste cromático que se aclaran en el fresco y la penumbra. Hacían preguntas informadas, expresaban sensata curiosidad, detectaban detalles contradictorios, inadvertidos en el relato para bisoños de la presentadora que sabía mucho más de lo que el guión requiere.

El Reta simpatizó con este grupo de productivas parejas con derecho adquirido a declarar misiones cumplidas cuando les dé la gana. Admiró su ingenio primario, antiguo, su disfrute infantil sazonado de recuerdos. Se hizo cómplice de sus ironías y festejos. Admiró cómo la piedra y las máquinas se topan con los modelos y fórmulas descontaminadas de singularidades. Miden el deambular mecánico, aprecian armonía en el trajinado combate cotidiano, festejan el cúmulo ordenado de ideas mejoradas. Artes marciales contra la dispersión y para la vida. Energía y materia al servicio de la colmena. Adicción vitalicia a las diversiones tangibles. Montaña Rusa. Serpiente de Fuego. Rieles en Cinta Möbius en la Feria de Chapultepec.

El otro hombre sin pareja era más joven que los jubilados y, si bien por sus intervenciones siempre con un toque sarcástico parecía saber bastante de mayúsculas minas a cielo abierto, la piel de sus manos sugería que se ocupaba de asuntos menos tangibles que excavadoras y vetas minerales.

DiManso aclaró que en La Guajira hay otras empresas concesionadas para la explotación del carbón. Como ejemplo mencionó El Boquerón, que es el segundo más productivo de la región y está a sólo 180 kilómetros al Occidente. Ese complejo es propiedad de la influyente familia Drummond, de Birmingham, en Alabama, donde empezó a explotar carbón a cielo abierto en 1935, durante los preparativos para hacer pecho en la Segunda Guerra Mundial. El Cerrejón es un emprendimiento más reciente, resultado de prospecciones de la década del sesenta, y ahora es propiedad de un consorcio en el que se vinculó el Estado colombiano con empresas líderes en megaproyectos mineros: Anglo American, Billiton, Sxtrata, Exxon-Mobil.

Ingrid DiManso notó la urgencia de cambiar de tema, ritmo y melodía para que la atención del distinguido no decayera del todo. Como por descuido, dejó caer el señalador láser a la tarima, al sacarlo del bolsillo trasero de su pantalón que, al flexionar juntas y de lado las rodillas, resultó más ajustado al cuerpo de lo que parecía mientras ella estaba de pie. El señalador era del tamaño y forma de un estilográfico profesional pero de un acaramelado color fresa que se anunciaba como a punto para la mujer ejecutiva. Al inclinarse a recogerlo, la camisa se apartó un instante a la altura del segundo botón y dejó ver el indispensable borde negro del sostén de lencería. El gesto terminó con el rayo rojo del láser haciendo brillar la madera barnizada a una cuarta de las botas bien vestidas de la Doctora DiManso. Hubo movimiento entre hombres y mujeres, un reacomodo en las butacas, repentino renacer de interés en los datos que poco antes les anestesiaban el hipocampo y la amígdala bifacia.

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Kid Pibe Ex Machina – Combo Balú Balá –  Gino Lofredo (2009)

DiManso hizo avanzar el video de alta resolución en la pantalla y retomó la implacable y obligatoria transferencia de datos que se incluyen en el dossier de cortesía. La excavación se inició hace 30 años y la mina lleva ya 18 años de producción ininterrumpida. Otro diagrama detalla los pasos de penetración, desgarre explosivo, extracción, trituración, separación y embarque del carbón. Los demás minerales de valor se desvían hacia separaciones más agresivas.

La extracción se inicia quitando la capa vegetal que se traslada a zonas de depósito temporal. Luego se quita la capa estéril con 12 palas eléctricas P&H 2800 de 27,5 metros cúbicos. Desplazamos el material con una flota de 136 volquetas Wabco y Euclid de 154 toneladas métricas. Dos palas hidráulicas Demag H241 de 14 metros cúbicos apoyan a las eléctricas.

Despejada la superficie, a continuación se mina la zona con nitrato de amonio. Esto se hace a las 12:45 del mediodía, a la misma hora todos los días. Esto puso fin a los accidentes que sucedían con frecuencia cuando el horario de las explosiones era irregular y aleatorio.

La mina está equipada, además, con 50 buldózer Caterpillar (D9L , D11N, 21 Cat 16G) y con 11 Terex S24B para romper la capa de suelo. Los expertos explosivistas usan una flota de 14 perforadoras hidráulicas y eléctricas para la colocación de las cargas explosivas para máxima desarticulación del suelo.

Trasladamos el carbón en volquetas Caterpillar de 250 toneladas y las Euclid de 154. Calzan llantas Bridgestone ó Michelín de 3,5 metros de diámetro, que duran menos de un año con el uso intensivo. Terminada su vida útil, las ruedas son enterradas en la capa estéril más baja de la mina. Estas volquetas tienen la cabina en el lado derecho, por lo que circulan por la izquierda de las pistas de 40 metros de ancho. Mucha atención si se les autoriza a recorrer el complejo en sus propios vehículos. En particular las motos y los cuadrotes, que deben llevar antenas especiales con banderines rojos y verdes en su extremo para que los vean los conductores de las volquetas.

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Israel lanza Bombas Inteligentes sobre Gaza – Enero 2009 – WebPix (2009)
 

Llamamos Ballenas a los 18 camiones tanque de 72.000 litros que riegan las pistas de la mina de modo intermitente para disminuir el polvo en la atmósfera. El nivel de partículas en suspensión es monitoreado para valorar el peligro sanitario para quienes respiramos el polvo mineral. Los efectos son cumulativos. El síndrome es complejo. Puede darse un deterioro importante en la calidad de vida y causar muerte en conjunción con otros factores.

Juez, firme y pelirroja. A Ercilia le quedó casi nada más que su estilo de viaje, la enormidad de las distancias, el perfil de la Africana, el lujo del tiempo olvidado y el número de la placa en el chaleco para, a través de un colega fiscal en Valledupar, ubicar al viajero en el momento requerido, esa tarde en El Cerrejón, y hacer creíble la desinteresada casualidad.

Ercilia Arbeely Maberek es su nombre completo, impreso en relieve en su tarjeta del Poder Judicial. Tiene perfume de mujer del Cantar de los Cantares descifrado por un Coronel en ciego y en desgracia decidido a descabezarse con una 45 reglamentaria. Buscando el momento y el sitio adecuado. Todo sin compromiso, como dijo el mesero al señalar las virtudes de su ubicación en el restaurante para los apuntes y la espera.

DiManso pidió atención y repasó lo que harían el resto de la tarde. El atractivo era el descenso por el camino espiral de acceso al punto activo de la excavación, 220 metros debajo del borde del cráter donde se encuentran.

Afuera, a la sombra del contenedor, la Africana tenía compañía: era una Freewind sin polvo, rojo arisco, asiento negro, casco de visor oscuro sobre los controles contra el parabrisa, 650 de un cilindro con personalidad, detalles, toques puntuales que calmarían la agresión de ciertos caminos.

DiManso apuntó el láser rojo en la pantalla, siguiendo las etapas en las tres décadas desde el inicio de la excavación del cráter. Otro diagrama detallaba los pasos de penetración, desgarre explosivo, extracción, trituración, separación y embarque del carbón. Los demás minerales de valor se desvían hacia separaciones más agresivas con tóxicos penetrantes, pesados y eternos.

Hay dos trenes siempre en tránsito entre el punto de extracción y Puerto Bolívar, en la Bahía Portete. Cada tren tiene 120 vagones y 2 locomotoras Diesel. 50.000 toneladas métricas de carbón triturado al día hasta Puerto Bolívar. El flujo ininterrumpido a los cargueros minimiza su estadía. Las tripulaciones raramente desembarcan. Algunos creen que los cargueros hacen todo sin gente. Llegan vacíos, cargan y se van, ni qué tal, qué novedad, ni hasta la vuelta. Mejor callar, no oír, y no ver. Como los monitos. Ni vienen vacíos, ni se van con sólo carbón, y si no se ven tripulantes debe ser porque se los quiere invisibles.

Sncronizate con la TumbadoraSincronizate que llegó la Tumbadora < > Foto Gino Lofredo (2009)

En la penumbra, el Reta sintió que DiManso lo observaba cuando se mencionó Portete, como si quisiera tomarle el pulso a su memoria en la textura del rostro, los párpados, labios, frente. Lo compartido esa noche seguía tibio detrás de una membrana de amnesia. La última voz en Portete dijo que Ingrid mujer le haría conocer el fondo del Cerrejón y la boca de la Soledad.

¿Quién es ésta que surge cual la aurora,
bella como la luna, refulgente como el sol,
imponente como batallones?

Cuando DiManso llevaba a las visitas al recorrido final hasta el fondo de la mina, pasaron por la cafetería del personal, que, según explicaba el Gerente de Alimentación, trabaja sin interrupción 24 horas diarias y 7 días por semana, el 7/24 de moda. Al Reta le llamó la atención la enorme pared del comedor, con consignas pintadas con letras mayúsculas que parecían chorrear entusiasmo al margen de lo que pudieran significar, asunto que al Reta no le quedó claro. Le dejaron sacar una foto y más tarde la miró con más detenimiento:

Anshippia = Bienvenidos los hombres
Anspia = Bienvenidas las mujeres
Jama vare = Hola Amigo

Luego fotografía otra pared con una leyenda más extensa: “El Pueblo Wayuu y los demás habitantes nativos de La Guajira se benefician con la actividad minera en El Cerrejón accediendo al empleo con ingresos dignos, servicio de salud familiar del trabajador y ambientes para la recreación y el esparcimiento. El Cerrejón, además, apoya las actividades culturales de la región, los orfanatos, jardines infantiles y las bandas barriales de música de cada ciudad guajira”. Sonaba bien, aunque lo de los orfanatos desentonaba.

El Reta no supo cómo ni por qué decidieron permitirlo. Mientras los visitantes se acomodaban en busetas para el recorrido, uno de los de audífono detuvo al amigo de la Freewind y al Reta y les ordenó preparar las motos y seguir a los de Seguridad en las dos Freewinds adaptadas con luces parpadeantes rojas y azules, bocina sirena, megáfonos y una cartuchera de cuero a cada lado para calzar sin estorbo el arma reglamentaria. Las motos eran de color blanco ambulancia, con las luces prendidas. Una hizo punta y la otra cubría a los viajeros por detrás. Los cuatro salieron en fila. La Dra. DiManso junto a Ercilia Maberek los miraron pasar con lo que al Reta le pareció envidia, como si ambas quisieran estar con ellos y no en las busetas amarillas con el aire acondicionado. Ese deseo callado en las dos mujeres hizo que el Reta se sintiera mejor cotizado, menos arrugado por el tiempo. Bajando por la izquierda se cruzaban de frente con las volquetas cargadas. De sentirse cotizado pasó a respirar el polvo de la insignificancia: montado en la Africana, su casco quedaba por debajo de los ejes de las volquetas. El conductor los miraba pasar con cuidado y ternura desde su cabina a la altura de un tercer o cuarto piso urbano.

Enduro a Cielo Abierto - El Cerrejón - Guajira - Fuzz G. LofredoHonda Africa – Suzuki Freewind – Enduro a Cielo Abierto – El Cerrejón – Guajira
Fusión Gino Lofredo (2009) – El rótulo amarillo en cuarto superior derecho señala ubicación original de los fósiles de Titanoboa Cerejonensis.-

El valor de lo exportado en 2008 con la tonelada que se mueve con el petróleo a $140, rondaría los $5.000 millones de dólares. El alcance de las ganancias, las identidades de beneficiados y perdedores es otro asunto, misterios intratables en la contabilidad del Poder. 5.000 millones, pero es sólo un número. Casi tan poco alimenticio como la raíz de menos uno. Lo que sí se palpa es el carbón. Las unidades térmicas en que puede transformarse, las moléculas que acelere, el hierro que funda, las turbinas que ponga en movimiento. Eso sí se toca y quema. Los papelitos verdes y los altibajos en cuentas electrónicas son sólo el eructo mezquino de la contabilidad. Transitoria expresión del trabajo de los muertos y 55 millones de años de poner sol en negros enlaces matrimoniales. Sol, yuyos, agua, carbón, energía, trabajo, acumulados, papelitos de colores: arrogante biomasa mamífera en danzante reciclaje. Y alguien debe hacer el esfuerzo y estimar los costos de lo que dejará de ser para siempre. No es fácil pero no es imposible.

Las mandrágoras exhalan su fragancia.
A nuestras puertas hay toda suerte de frutos exquisitos.
Los nuevos, igual que los añejos,
los he guardado, amado mío, para ti.

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Gaza (Enero 3, 2009) – Silencio de los Inocentes – Foto Gino Lofredo – Patagonia (2006)

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Alguien huele a Patchouli, dijo el visitante de gafas modelo aviador Gran Guerra Patria que por la edad pudo haber descubierto ese aroma en los sesenta, atravesando en discos de vinilo Las Puertas de la Percepción, o matando arroz con herbicidas que llegaban en barriles Monsanto pintados de franjas naranjas y negras. Agente Naranja. La Naranja Asesina. Allá no era para matar las plantas de coca, las amapolas o la marimba. Allá era para que nadie pudiera esconderse entre los arbustos, para hacerlos invisibles e incendiarlos vivos. Monsanto. Los de la semilla de Soya. Acá fumigan generosamente: El Cesar, La Guajira, Sierra Nevada. Un vergel para el agricultor, esta zona. Pasan por El Cerrejón a veces y bajan a tanquear en la pista privada. Dicen. Yo no sé en realidad. ¿Usted, qué opina?

Ahora es el Roundup de la Monsanto otra vez. El glifosato que te mata hasta la cera de las orejas. El aviador de antaño sabe del tema. ¿De qué lado habrá aprendido? Lo de la Naranja Asesina venía de la mano de la benzina con el gel de poli estireno. Dow Chemical. Barato y práctico. Disponible cerca de cualquier campo de batalla. Pegajoso sobre la piel en llamas. Recuerda, por supuesto, la foto que todos recordamos. Buena foto, ¿verdad? Ahora están de moda las luces de bengala de fósforo blanco: ideal para situaciones urbanas. Ilumina el centro de operaciones. Ciega los visores infrarrojos. Desorienta y expone a los francotiradores.

Y siempre se da el caso del fósforo blanco encendido penetrando el rostro que estaba cubierto por tules de quinceañera en un barrio demolido de Gaza, por ejemplo. Barrios y fiestas desintegrados en Gaza por bombas enviadas del cielo por algoritmos sin piloto, por la artillería israelí desde el mediterráneo, por los misiles disparados por ciegos cableados al ordenador de un F-16´s. ¿Se entiende, verdad? Así se hace para matar 1.500 palestinos, la mitad niños, todos humanos; y dejar tres mil o cinco mil más alimentando moscas en los pasillos de enfermerías. Y sí, tendrá que aguantarse el desvío del camino carbonífero por unos instantes más, disculpará la imposición. Debemos honrar a quienes rechazaron el silencio impuesto por Israel, el agresor. ¿Qué hacer con los charlatanes y los mudos que ocultaron, mintieron y nos explicaron motivos y razones citando los Ravioles y Garabatos del Mar Muerto? Orar por que puedan llegar a perdonarse.

Te quemo en vida los ojos, amada enemiga,
en nombre de mi derecho a existir
y seguirte matando por siempre:
ardiente prima de mi sangre,
hasta que la maldición y el diluvio nos separen,
que el Fósforo Blanco ilumine tu llanto.
Feliz aniversario doncella vecina
Amén, Shalom, Así Sea

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Middle East Anonymous Scotland bw

Imagen Anónima – Rescatada por Xeeo49444 Flickr – exhibida en Edimburgo, Escocia 2009

Al salir de la mina al Reta le pidieron que escribiera algo en el libro de los comentarios para visitantes. Iba a hacerlo, cuando leyó la última entrada, sin fecha: “Solo digo ¡ANAYAWATSHU VARE! ¡Gracias Amigo! Gracias a todos los que hicieron posible esta visita”. El Reta, que no se destaca por locuaz, escribió: ¡Lo Mismo Digo!, montó en la Africana y retomó la ruta.

El lector detecta una deformación en el tema narrado. Tiene razón. No le mentiremos al respecto. Aparicio Retaguardia cumple años el 3 de Enero.  En el 2009 Israel lanzó una ofensiva masiva por aire, por tierra y lanzando misiles desde el mar contra la llamada franja de Gaza, la ciudad de Gaza que se construyó a partir de los campos de refugiados palestinos expulsados por Israel en la segunda mitad del Siglo XX.  La ofensiva israelí causó en esa semana casi dos mil bajas de civiles: cientos de niños, ancianos, familias enteras. Usaron explosivos anti personal, los que desgarran ojos y vísceras con esquirlas afiladas. Bombas incendiarias. Prohibieron la imágenes de las masacres.Confiscaron fotos y video, grabaciones de voz. Los gritos. No sucedió.

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Desplazados de Rwanda Salgado

Campamento de desplazados de Rwanda – Foto Sebastiäo Salgado – Proyecto génesis (2005)

Los medios se plegaron sin mayor pataleo. Para la población de Gaza fue la quincena del holocausto del 2009, otro que agregar a la larga lista. El término con significado patentado por la División de Psicología y Epistemología de la Historia de Mossad. Teólogos del Detergente Cerebral. Aparicio Retaguardia normalmente ignora o no se entera de las calamidades y barbarismos con que se manejan las relaciones internacionales. Tan repetitivos, redundantes. Esta vez se tragó tanta indignación que no la podía expulsar de las tripas. Dejó de hablar y comer. Estuvo encerrado en un Motel de camioneros y el consuelo de las amigas del camino.  Se sintió groseramente engañado, como si le escupieran ácido en los ojos, y le pisotearan la conciencia, como si los payasos de verde se burlaran de la sal en las lágrimas del prójimo.  No se pudo evitar la deformación en la trama, esos globitos inflados en las arterias de la aventura.

Pero volviendo al Patchouli, dicen también que sirvió, hace cinco décadas, para expresar el repudio a una guerra, encubrir la presencia de la iguana, Punto Rojo Guajiro, justamente entonces, erotizar secreciones y, en una voltereta maravillosa, para rociar los cadáveres indochinos en las fosas comunes y ocultar el hedor, podredumbre, maldiciones, culpas pasajeras y, además, permitir disfrutar el placer de las matanzas, ritualizar el desequilibrio colectivo. Y saber lo que se hace ¿no?

Pero cambiemos de tema de una vez y cerremos este asunto:  T.E. Lawrence, Coronel de Inteligencia, por ejemplo: hablaba árabe con los matices de su vasto alcance, era arqueólogo y conocía la historia de esos pueblos como muy pocos, cualquiera fuese su identidad. Sabía aprender y podía enseñar a los árabes tanto como el tiempo le permitió.

Lawrence era experto en explosivos y eso le sirvió para incapacitar el ferrocarril turco del Hedjaz. Hizo literatura y cruzó desiertos en camello. Amó a los árabes más que a su propio pueblo. Pero lo realmente importante fue su pasión por las motocicletas. Exaltado por la velocidad. Viajero y amante solitario. Murió en un incidente trivial en un camino vecinal, intentando evitar atropellar a unos colegiales en bicicleta. Disculpe lector la distracción. Sucede que el Reta siente una admiración sin condiciones por Lawrence desde que vio con su padre el debut del film de David Lean, un Domingo de invierno, en 1962. Téngale paciencia. Le rogamos humildemente.

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Thomas E. Lawrence (1888-1935) – Rebelión en el Desierto – Fotos de Archivo – Gino Lofredo

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O'Toole Lawrence SharifPeter O’Toole and Omar Sharif – Lawrence of Arabia – David Lean (1962)

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Dejemos de una vez los dramas y la nostalgia. Retomemos la situación esa noche en el restaurante. Ercilia se plantó en la puerta del Salón sabiendo que allí lo encontraría. Deslumbrante como pirotecnia de la eterna primavera. Inéditos y jadeantes perfumes. Lo ve y no entra. Se clavan las miradas y aguantan. Acá, por la tranquilidad del lector, debemos hacer una pausa, porque hay que mostrar detalles para que se lo conciba en su batiente efervescencia: Está de cuero negro mate, chaquetilla que respira, remarca y muestra lo que deberá proteger, delicados refuerzos en hombros y codos, pañuelo rojo al cuello abierto, pantalón fino, permeable y opaco, guantes que dejan desnudos los dedos delgados, uñas prácticas, tocadas apenas con un esmalte de rubor y lunas transparentes, no falta nada y todo parece bien cuidado, protegido, como es debido en una salida nocturna en moto.

El Reta se siente harapiento, obeso, enano, anciano y acude al bastón apoyado contra la silla como para tener de dónde agarrarse si la cosa se complica. Toma con firmeza el bastón y respira a fondo, imaginándose, por un instante, que el video entra en sana y rápida reversa rejuvenecedora. Y así es. Su ropaje andrajoso coba cierta elegancia. Siente claramente la retracción casi quirúrgica de su cintura, de sus pectorales chorreados, el tejido flojo debajo de la quijada, las ojeras permanentes. Cirugía Extrema instantánea, sin siquiera un moretón: de las que se sueñan pero que no hay quién haga ni quién pague.

Esa sensación del Reta podría atribuirse a un repentino enamoramiento doble: con Ercilia y consigo mismo. Un ataque brutal de autoestima mitómana y pasaríamos al próximo episodio que es la cena. Pero la mesa está triangulada por espejos y el Reta los recorre dispuesto a enfrentar la triste realidad. Se equivoca, porque los reflejos confirman lo que siente y si la cosa viene bien para qué discutir: a una juventud devuelta no se le mira el bastón, podría resultar el proverbio. Entonces la cosa está pareja y se acercan como es debido, sin dejar de admirarse, desinhibidos, disfrutando.

El mesero mira el encuentro desde una media distancia prudente. Sobre la barra, espera un barrilito con hielo y un espumante helado. Una campanilla suena en la cocina. El mesero se acerca a la mesa saludando a Ercilia con una corta reverencia, sonrisa de póker y un Bienvenida Doctora Ercilia Maberek. Hice preparar una entrada especial: ostras asadas, almejas al ajillo. Pruebe y vemos. ¿Le parece?

Acomodarse toma unos instantes. Respirar con normalidad, un poco más. Hay que consultar otra vez los espejos y confirmar lo imposible. Cuando el mesero se dirige hacia la mesa con las bandejillas de mariscos y el espumante, el Reta se pregunta ¿y ahora qué viene? Lo dice en voz alta. Ríen con despreocupada alegría, como si todo estuviese en el guión que todavía no leen. Llega una decena de clientes con hambre buscando sitio, indecisos. Al escuchar la risa de los comensales se les contagia el ambiente y entran para ser recibidos por el amigo salonero: Damas y Caballeros, pasen, por favor. Sigan adelante, sin pena. ¿Juntos? No. ¿Dos mesas entonces? La animada conversación entre recién llegados confirma que encajan. Le muestro estas mesas que son las dos más acogedoras. Y luego si desean las acercamos. Sin compromiso. Bienvenidos.

banana-carmenBanana Split – Carmen Miranda – Foto Niccola Ungaro (1952)

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