Absceso Púbico de Elvis

por lofredo

el hombre vuelve mejor que 0 kilómetros
Acerca del Lenguaje Pélvico
AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ |

Elías, apenas dejé mi posición de rodilla en tierra para venirme a esto de la operación en la Patria Grande de Fidel, Raúl y mía, se desataron los zamuros.

Me refiero a esos rapiñadores que creen que ahora sí pueden hacer caída y mesa limpia y obtener cada uno su tajada de poder.

No sé de dónde habrán sacado que este juego está en el noveno con dos outs, bases limpias, pitcher al bate y manager fuera de play.

Chávez, Fidel y Raúl Castro
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Y fíjate Elías, la cosa no se limita a una derecha enzamurada que le brinca a la presa del poder a ver qué consigue. También en casa tenemos nuestra zamurana. Y contra eso debemos tomar medidas radicales y sin vacilación ¿Eh?

Porque como dijo el Padre Bolívar, aquí el que se resbale pierde. A mi no me van a agarrar fuera de base.

Menos mal que cuento con camaradas como tú que rápidamente montaron la operación “Pa’lante mi Comandante” que le hace ver a los zamuros de adentro y fuera que para bailar pegaíto conmigo hay que ser, como mínimo, probado bolivariano, zamorano, robinsoniano y marxista-leninista-estalinista, maoísta y fidel-guevarista.

El informe que tengo de los camaradas del G2, me habla de una implosión en marcha en el PSUV entre unos ocho grupos. Y me parece muy peligroso que haya compatriotas de la Fuerza Armada, que al ver que en nuestra corrupción el que no chupe le cae, decidieron meterse en el jaleo.

Yo no tengo dudas de que mi operación tenía que ser aquí porque era la única manera de ocultar que se trataba de una cosa grave. Allá la noticia se hubiera colado de alguna manera.

Ahora, según Fidel, el domingo se me fue la lengua en la entrevista telefónica que me hizo Telesur.

Mi intención era aclarar lo de mi enfermedad para que la derecha opositora sepa que ni siquiera con velas, velones y lamparitas a no sé qué santos, yo voy a pelar gajo.

Yo no puedo negar que el jueves cuando estaba con Fidel me dio tremendo mareo y dolor. Eso me repitió y Fidel llamó sus médicos para que me vieran. De inmediato vino la tomografía y se vio clarito el absceso pélvico. Autoricé la operación.

Y la suerte me acompañó. Porque algo tan delicado necesitaba de esta medicina avanzada.

La intervención fue profunda pero exitosa. Ayer fue un día difícil. Hoy me paré y pasé más de una hora fuera de la cama. La herida es grande. Pero fue un absceso sin infección y en la biopsia no hay señal maligna.

Como podrás ver la cuestión no fue tontería. Algo como para haber pasado el páramo. Fíjate que hasta esta hora la junta médica internacional que me atiende no ha autorizado a Telesur para que muestre ni imagen.

No te olvides que es muy importante insistir en que ahora estoy mejor que antes y que pronto regresaré a seguir mi campaña por la reelección presidencial.

No importa que la oposición de derecha crea que estoy disminuido. Hay que preparar un recibimiento apoteósico, sin precedente. Una especie de nueva Coronación del Rey. No importa lo que se gaste. Pon a Rafael Ramírez y a Soto Rojas por orden mía a que coordinen esta tarea.

Ya estoy enterado de que la oposición en la sesión de la Asamblea del martes 14/06/11 dio la cómica al no entender que mi ausencia había sido autorizada por más de cinco días y que, en consecuencia, nadie podía hablar de vacío de poder.

Y la verdad es que todos los camaradas y tú en particular le distes en la madre al sacar a relucir tu lealtad incondicional a mi persona a la vez que le echaste en cara que yo soy y seré el Presidente dondequiera que esté. ¡Qué grande fuiste Elías! Te felicito y me felicito de tenerte a mi lado.

Ahora es cuando estamos obligados a cuidar el poder. Y tú sabes mejor que nadie que las únicas manos que pueden garantizar la estabilidad y gobernabilidad son las mías. Yo le sigo marcando la pauta a gobierno y oposición.

Eso lo reconoce hasta el propio imperio, porque le garantizo el suministro diario de petróleo y el pueblo cuando dice que “Sin Chávez no hay revolución”.

Bueno Elías, te dejo para seguir mi reposo. Te tendré a monte dándote órdenes pero no me queda otra.

Aquí seguiré. En este territorio de dos procesos en una misma Patria Grande: Venecuba. La gente tendrá que admitir que mi revolución acabó con Venezuela.

Y te insisto, ojo con los zamuros pero sin exagerar, porque no representan ningún peligro. ¡Tanto que planificamos para ocultar mi enfermedad y ellos ni siquiera mencionan eso para nada!

Ellos están muy lejos de un Páez que le sacó todo el provecho a la enfermedad de Mi Padre Bolívar en 1830, Juan Vicente Gómez cuando Castro se fue al exterior a operarse en 1908 o los adecos a los males de Escalante en 1945.

A esta hora Elías siento, como heredero que soy del Padre y Madre de la Patria, que mi absceso pélvico ya es histórico.

Me sirve para hacerle saber a Venecuba que aquí yo puedo hacer lo que me dé la gana y que los zamuros de todas las calañas se la calan para asegurar así que yo estaré aquí hasta que surja Otra historia.